Uno de los mayores peligros en nuestras calles y carreteras de Tarija, no es solo el mal estado de las vías o el exceso de vehículos, sino la alarmante cantidad de conductores que circulan sin conocer —o sin respetar— las normas fundamentales de tránsito. La imprudencia, la falta de educación vial y la permisividad de las autoridades de turno están dando como resultado accidentes todos los días.
Es preocupante observar cómo muchos conductores no respetan señales de alto, ignoran los semáforos, invaden carriles o manejan a velocidades que no corresponden al entorno urbano. A esto se suma el uso del celular al volante, el consumo de alcohol antes de conducir, o simplemente una actitud desafiante ante la ley. En muchos casos, ni siquiera conocen el significado de señales básicas, lo que representa un riesgo no solo para ellos, sino para peatones, ciclistas y otros automovilistas.
Cuanto tocamos este tema, también nos referiremos a los motociclistas, que ni duda cabe en su gran mayoría, no solo realizan una conducción peligrosa sino que tienen un total desconocimiento de las reglas básicas de tránsito.
Esta situación evidencia una falla estructural cual es que la obtención de una licencia de conducir muchas veces no garantiza que la persona esté realmente capacitada para conducir con seguridad. Falta una educación vial real, profunda y desde edades tempranas. Además, urge una fiscalización más estricta y sanciones efectivas para quienes incumplen las normas.
La seguridad vial no puede seguir siendo una cuestión secundaria. Las calles deben ser lugares seguros para todos. Y esto empieza por formar conductores responsables, bien informados y conscientes de que un volante en sus manos implica también una gran responsabilidad.





