Las calles y aceras son el reflejo de nuestra comunidad. Un entorno limpio no solo embellece nuestras ciudades y barrios, sino que también contribuye a la salud pública, reduce la contaminación y fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad entre los ciudadanos.
Sin embargo, la limpieza de estos espacios no debe recaer únicamente en los servicios municipales de EMAT (Entidad Municipal de Aseo de Tarija). Aunque es su deber garantizar un mantenimiento regular, la participación ciudadana es clave. Tirar basura en los lugares adecuados, recoger los desechos de nuestras mascotas -cosa que prácticamente nadia realiza- y evitar arrojar colillas de cigarro o chicles en la vía pública son acciones sencillas que marcan la diferencia.
El descuido de las calles no solo afecta la estética, sino que también genera problemas ambientales. La acumulación de basura obstruye alcantarillas, provocando inundaciones en época de lluvias que vivimos meses y semanas atrás. Además, los desechos plásticos y químicos afectan la fauna urbana y contaminan los cuerpos de agua.
Es momento de asumir el compromiso de cuidar nuestro entorno. La educación y la conciencia ambiental deben ser pilares de nuestra sociedad. Desde campañas de limpieza hasta la implementación de sanciones más estrictas para quienes ensucian, cada acción cuenta para lograr calles más limpias.
Mantener nuestras aceras y calles libres de basura no es solo una cuestión de imagen, sino de bienestar colectivo. Un espacio limpio es un espacio habitable para todos.





