La gran mayoría, por no decir todos, los incendios forestales o chaqueos son provocados por la acción humana, puesto que se queman terrenos para que rebroten los pastos con que se alimenta todo tipo de ganado o también para generar nuevas áreas para el cultivo.
El fuego ha arrasado con 3,8 millones de hectáreas en todo Bolivia, según información del ministro de Medio Ambiente y Agua, Alan Lisperguer, en conferencia de prensa donde se informó que «Bolivia declara emergencia nacional por la magnitud de los incendios forestales y para acceder a la cooperación».
Estos incendios representan una amenaza no solo para la riqueza forestal, sino también para toda la fauna y la flora y perturban gravemente la biodiversidad y la ecología y el medio ambiente de una región.
Pero además de provocar desequilibrios en la naturaleza, los incendios forestales aceleran el calentamiento global derivado del cambio climático.
Pero no son menos las consecuencias para la salud de la gente con la aspiración de humo, puesto que en lo inmediato tienen que ver fundamentalmente con el aparato respiratorio, se inflama la nariz, lo que produce síntomas de rinitis; se inflama la laringe, lo cual da una sensación de garganta seca y produce cuadros de tos y puede dar descompensación en los pacientes con asma o enfermedad pulmonar.
Es menester de una vez por todas asumir drásticas medidas a través del sistema judicial, con la imposición de ejemplificadores castigos a quienes provocan en forma intencionada incendios, puesto que se trata de un atentado contra el medioambiente y la salud de millones de personas que ya se volvió recurrente año tras año.





