El Mercado Central, de la ciudad, se vio afectado debido a que algunos locatarios no pudieron llegar a tiempo para abrir sus puestos, generando inconvenientes y pérdidas para los comerciantes.
A pesar de que el mercado central abrió sus puertas más tarde de lo habitual, la afluencia de gente fue menor de lo esperado. Muchas personas no pudieron salir a trabajar o hacer compras debido al paro, lo que redujo significativamente el número de clientes y afectó las ventas diarias.
Las vendedoras de comida del Mercado Central fueron particularmente perjudicadas, ya que vendieron menos de lo habitual. La disminución de clientes y la interrupción de la rutina diaria causaron pérdidas económicas significativas para estos comerciantes que dependen del flujo constante de compradores.
La situación generó descontento entre los vendedores, quienes expresaron su preocupación por la repetición de paros y su impacto en la economía local. Los comerciantes hicieron un llamado a las autoridades para buscar soluciones que minimicen las afectaciones a los negocios y la comunidad en general.





