por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
Una editora mayor de guías de contexto global sitúa a La Paz como la sexta ciudad cosmopolita más solidaria, benévola y chic; entendiendo este último vocablo como de buen gusto. Esto que es observado y ponderado en una guía de mucha trascendencia e influencia, es una confirmación irrefutable del espíritu generoso y de amor al connacional que expresan cotidianamente los paceños, que debe valorarse.
Además, en lo material, se debe ponderar lo que los centros nocturnos, hoteles, mercados, peñas, pubs y barras ofrecen, y motivar a estos a continuar con una exacerbación de superación constante del servicio, haciendo del mismo un apostolado en función al objetivo de cliente satisfecho.
Esta noticia difundida sin la espectacularidad y la cobertura necesaria es sin duda un reflejo del comportamiento amistoso de sus habitantes, que la guía extranjera recoge con singular apreciación de este innegable valor agregado que tiene el servicio y su entorno que es la población.
El paceño acostumbrado a constantes flujos inmigratorios se ha aculturizado correctamente a estas corrientes y su actitud frente a todos es amistosa y a la vez indiferente, parecería paradójico, pero hace al ciudadano paceño maduro en su tolerancia y amabilidad, solícito y con inequívoco calor humano cuando es requerido y que el turismo mundial busca con preferencia. Nunca deja traslucir prepotencia o exigencia de comportamientos; esta actitud lo hace precisamente cosmopolita y la guía mundial lo registra con acentuada puntualidad.
Lo expuesto hace ver a La Paz, elogiada con fundamento, porque se estima que el paceño ha comprendido y deberá comprender aún más en su actitud que el turista es un visitante para el cual hay que disponer de una cultura de atención y disponibilidad interna de contacto y predisposición de ayuda y consejo, logrando con ello que se eleve la preferencia de nuestra ciudad por los turistas, en concordancia con el otro valor agregado inconmensurable que es la ciudad en si, por su única y maravillosa topografía que la enmarca como una ciudad sin par, única, caótica por su belleza inexplicable y misteriosa en sus inagotables posibilidades y privilegiada por la naturaleza, extendiéndose el concepto a todo el departamento que es una sinopsis de todos los climas y alternativas existentes, a pocos kilómetros de distancia en el desplazamiento.
Esta motivación de una realidad exaltada por ojos foráneos, que fundamentan el criterio en base al estudio constante de las ciudades en el mundo, debería capitalizado por las entidades que dirigen el turismo como la Alcaldía y el Viceministerio de Turismo, socializando este valioso predicado de una guía internacional, además de ver la posibilidad de la grabación de videos de mucha calidad y técnica que reflejen la oferta de La Paz, su diversidad, topografía, gastronomía, costumbres y su estructura turística y hotelera.
Ahora, la crítica constructiva nos infiere a que las autoridades del departamento y el gobierno central no han identificado que la aeronáutica es un sector estratégico y, pese a ello, no se decide la construcción de un nuevo aeropuerto para La Paz, pues el actual quedó anacrónico para la evolución de esta importantísima actividad, a sabiendas que el transporte aéreo es imprescindible para el turismo y este flujo se debilita por la falta de inversión en infraestructura; progresivamente operan menos líneas aéreas en La Paz, por los altos costes de servicios aeroportuarios.
También debe mencionarse que los bloqueos y disturbios callejeros perjudican sensiblemente a La Paz y a las demás ciudades de Bolivia, y los protagonistas no son penalizados según el código que contempla este ilícito.
Es abogado corporativo, postgrados en Derecho Aeronáutico, Interculturalidad y Educación Superior (UMSA), Filosofia y Ciencia Política (Maestría, Cides-UMSA) Conciliación y Arbitraje, Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard) doctor honoris causa en Humanidades, docente de posgrado, escritor





