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miércoles, 18 / mayo / 2022

Quién es Camilo Fierro, “el argentino de las FARC” que Colombia pide extraditar para ser juzgado por un secuestro y que fue detenido en Bolivia

El 29 de mayo de 2009, un comando armado de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), todos disfrazados de militares, ingresó al edificio donde se reunía el Concejo de la población de Garzón, en el departamento del Huila, en el sur del país, y le aseguró a los asistentes que había una amenaza de bomba.

El objetivo de los guerrilleros de la columna Teófilo Forero de las Farc era secuestrarlos a todos, pero, en medio del pánico, y gracias a la reacción de un guardia de seguridad, no pudieron cumplir con su cometido; el guardia fue asesinado, así como un militar que también trató de impedir el delito, y el concejal Armando Acuña terminó en manos de una de las más tenebrosas divisiones de la guerrilla colombiana, liderada por Hernán Darío Velásquez, conocido como El Paisa, uno de los más sangrientos cabecillas de la las Farc, quien se apartó del proceso de paz y terminó asesinado por sus propios excompañeros en diciembre del año pasado en Venezuela.

La “Teófilo” fue creada en 1993 como un cuerpo de élite del Bloque Oriental, con la tarea inicial de proteger al llamado Secretariado de las Farc; sin embargo, según el investigador Carlos Medina, debido a cambios en la estrategia de seguridad de los jefes guerrilleros, la columna móvil ganó una importante capacidad operativa, en tácticas de inteligencia, secuestros de importantes dignatarios entre personal administrativo del Estado, militares de alto rango convirtiéndose en la estructura de las Farc más activa y contundente por la resonancia de sus acciones, que incluyen el asesinato del presidente de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes (junto a su madre y cinco personas más), la muerte de 61 militares en lo que se conoció como “la masacre de El Billar” y el secuestro de 15 personas en un edificio de apartamentos en Neiva, Huila.

Casi dos años después de haber sido secuestrado, y sin que su familia hubiera recibido nunca pruebas de supervivencia, en febrero de 2011, el concejal Acuña (hoy diputado en el departamento del Huila) fue liberado por el grupo guerrillero; dirigiendo el acto apareció un hombre con uniforme verde y una boina, identificado como el “comandante Camilo”, quien, con acento argentino, calificó el acto como “un gesto humanitario de las Farc”.

El “comandante Camilo” estaba en la mira de las autoridades desde 2010, cuando, tras una operación del Ejército al campamento de la Teófilo Foreo, en Puerto Rico (Caquetá), en el sur del país, la inteligencia de las Fuerzas Militares colombianas encontraron, entre los archivos de los computadores incautados a los terroristas, la hoja de vida de Facundo Molares Schoenfeld.

Molares Schoenfeld, nació en la provincia de Buenos Aires en 1975, vivió su infancia en un sector popular en lo que se conoce como el conurbano de la capial argentina, antes de desplazarse con su familia a la Patagonia, donde comenzó su militancia política en el comunista Movimiento Rebelión Popular.

Tras regresar a Buenos Aires y participar en las protestas populares que sacudieron a esa nación a finales del 2001, vendió lo poco que tenía y emprendió un recorrido por Suramérica como “mochilero”. Recorrió Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador hasta que finalmente llegó a Colombia en el 2002, donde decidió unirse a la guerrilla.

En julio de 2003, con 27 años, logró su meta, llegó hasta un pequeño pueblo del sureño departamento del Putumayo llamado Los Pozos, donde dos años antes, el entonces comandante de la guerrilla Manuel Marulanda había firmado un fallido proceso de paz con el presidente colombiano Andrés Pastrana y allí se vinculó a la Teófilo Forero.

Desde ese momento, Molares pasó a llamarse Camilo Fierro, aunque todos sus compañeros de la guerrilla lo llamaban simplemente “El argentino”. Debido a sus estudios y su gran habilidad oratoria, se conviritó en el instructor político, el encargado de adoctrinar tanto a las comunidades como a los combatientes.

En 2016, tras un tenso y difícil proceso, las Farc firmaron un acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos. El “comandante Camilo” fue uno de los miembros de la guerrilla que tuvieron serios reclamos ante lo que consideraban una mala gestión de los comandantes. “Yo creía que el acuerdo era un calco de los fracasos anteriores. Ya era previsible lo que sucede hoy, con asesinatos de líderes sociales y exguerrilleros”, aseguró Molares para el portal Tiempo Argentino.

La cúpula de la guerrila no recibió muy bien los cuestionamiento de Camilo Fierro; fue sometido a juicio, degradado y finalmente capturado y separado de la tropa. Finalmente, llegó con el resto de los miembros de su escuadra a un campamento previo a la desmovilización en el poblado Las Carmelitas, en el Putumayo. Firmó la paz, entregó las armas y, en julio de 2017, abandonó la guerrilla donde había estado durante más de 15 años.

“Propuso irse a su casa, hecho que se dio previo a la dejación de armas”, confirmó sobre Facundo Molares el ya para entonces partido político Farc, en noviembre de 2019, en un comunicado en el cual los exguerrilleros afirmaron que hubo “perturbación de la convivencia por su fuerte temperamento y su renuencia al proceso de paz, por lo cual la decisión tomada fue que él se desplazara a su casa dejando como constancia un acta, documento que se negó a firmar”.

Salió de Colombia por Ecuador y finalmente regresó a la Argentina, donde se vinculó a un medio alternativo conocido como revista Centenario, como fororreportero. En 2019 viajó a Bolivia, asegura, para cubrir el proceso que, finalmente, sacó del poder al entonces presidente Evo Morales, y, en un confuso hecho, durante unos disturbios en la localidad de Montero, en Santa Cruz de la Sierra, Molares recibió tres impactos de bala y fue detenido por las autoridades bolivianas.

Estuvo a punto de morir y, posteriormente, permaneció preso durante poco más de un año, acusado de terrorismo; perdió parte de la visión del ojo derecho, se contagió dos veces de covid, le diagnosticaron un problema cardiaco y una afección renal, antes de ser repatriado a la Argentina en 2020.

El 7 noviembre de 2021, sin embargo, fue detenido de nuevo en la sureña provincia de Chubut, por una circular roja de la Interpol; había sido pedido en extradición por las autoridades colombianas.

A pesar de que cuando abandonó el país, en 2017, Molares no tenía ninguna imputación ante la justicia colombiana, en octubre de 2021, la fiscal 162 de Florencia, capital del departamento del Caquetá, consiguió que el juzgado primero de Garzón, en el Huila, emitiera una orden de captura por secuestro.

Las autoridades responsabilizan al antiguo “comandante Camilo” de la retención ilegal del concejal Armando Acuña, en cuya liberación Facundo Molares había aparecido de uniforme verde y boina.

Los familiares y abogados de Molares aseguran que “El argentino” no participó en el secuestro y que, si así hubiera sido, todo ocurrió antes de la firma del proceso de paz, por lo cual cualquier acusación no podría ser imputada por la Fiscalía ni ante la justicia ordinaria, sino que deberia hacerse ante la llamada Justicia Especial para la Paz (JEP), un tribunal alterno que tiene como responsabilidad conocer los posibles delitos de los guerrilleros antes del convenio con el gobierno colombiano.

Los representantes de Facundo Molares presentaron una petición ante la JEP para que asuma la investigación del caso, pero el tribunal aún no se pronuncia; mientras tanto, quien fuera conocido como Camilo Fierro o el “comandante Camilo” de las Farc permanece en una cárcel de alta seguridad en Argentina, donde el pasado 20 de abril comenzaron las audiencias de juicio que decidirá si es extraditado a Colombia para responder ante la justicia.

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