Fundado el 21 de Diciembre de 2016

sábado, 24 / septiembre / 2022

Editorial: LOS MALES DE TARIJA Y BOLIVIA

Para todos los fines intrínsecos de las mayorías nacionales, que en realidad
son muy sencillos los de menor cuantía, casi siempre los eruditos de
siempre, incrustados en el gobierno, buscaron la ‘fórmula adecuada’ para
la solución de todos los males que problematizaron a la sociedad en su
conjunto o en sectores muy especiales que enredados en sus propias
limitaciones han buscado por mar y por cielo el detalle que pueda cambiar
nuestro destino.

La situación actual del gobierno nacional, de Tarija y del país en general, no están
ajenos a esa necesidad de encontrar cuanto antes una solución a los
graves problemas que se confrontan y que en la mayoría de los casos son
producto de intolerancia, soberbia, prepotencia y mezquindad.

En realidad se trata de encontrar acuerdos que nos permitan vivir el
presente y el futuro con una adecuada combinación de elementos que
hagan posible un diálogo comprendiendo razones, respetando ideas,
alentando planes de beneficio común y sobre todo defendiendo los
derechos ciudadanos pero sin confrontaciones.

Ni duda cabe de que los bolivianos hemos pasado por muchas vicisitudes
en tiempos de paz, pero sobre todo en momentos de guerras que han
cercenando nuestros territorios, durante las luchas intestinas para liquidar
la opresión, primero en las batallas por la independencia y luego en las
acciones valerosas defendiendo la democracia en regímenes oprobiosos de
las dictaduras. El pueblo ha estado buscando esa fórmula de avenencia
para liquidar los malos tiempos y encontrar el sendero de la unidad y la
paz.

Lamentablemente no es fácil encontrar el camino del entendimiento, las
fuerzas políticas encerradas en sus posturas de revanchismo, como las que
se acuerdan ahora de los 500 años de opresión y quieren cobrar venganza
por algo que en muchas generaciones de bolivianos no tuvieron nada que
ver u otras formas de desquiciamiento del orden establecido con fines
vedados que alteran la paz ciudadana, afectan la propiedad privada y
pública y se suman otras formas de castigo al pueblo, terminando por
postergar la aplicación de medidas urgentes para defender la economía
popular, frente a las distorsión económica que ocasiona la inflación. Con
todo ese cúmulo de problemas, está viva la esperanza en la mayoría de los
bolivianos, para que los protagonistas de la actividad política decidan
ceder en sus posiciones y permitan restablecer las condiciones para un
verdadero acuerdo de paz entre representantes válidos de los diferentes
sectores de nuestra comunidad, prestos a deliberar, hablar y escuchar,

proponer y admitir sugerencias, por encima de las caprichosas posiciones
de algunos elementos. Lo dicho vale tanto para el gobierno como para la
oposición que parecerían desdeñar el diálogo para empujarnos a un cruel
enfrentamiento.

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS