Observatorio señala que Tarija experimentará el «Día Sin Sombra» el 29 de noviembre

El último lunes del mes de noviembre quienes vivimos en la ciudad de Tarija podremos experimentar el “Día sin Sombra” un fenómeno que ocurre cuando el Sol se ubica en el punto de nuestro cenit (sobre nuestra cabeza), lo que ocasiona que no podemos ver la sombra que usualmente producimos las personas y objetos.

El Día sin Sombra, cuyo nombre más técnico seria el Día Cenital, es el fenómeno astronómico que ocurre cuando el sol se posiciona de tal forma que no permite que la sombra de los objetos sea proyectada, es decir el Sol se coloca en la parte más alta del cielo y en posición completamente vertical, por ese motivo la sombra de las personas u objetos no es visible en ese momento, esto ocurre cerca del mediodía si esta soleado y solo por algunos minutos. A causa de este fenómeno, los ciudadanos no verán su sombra cuando transiten por las calles de la ciudad.

La fecha de este evento astronómico depende de la latitud en la que uno se encuentra solo puede ser presenciado en países ubicados entre los trópicos de Cáncer 23o 26 ́ al norte del Ecuador y el de Capricornio 23o 26`al sur del ecuador. En nuestro país, uno de los ‘privilegiados’, sucede dos veces al año y en cada ocasión dura unos cuantos minutos.

En Tarija el Día sin Sombra será el 29 de noviembre a medio día.

Esta observación parece intrascendente y para muchos no tendrá mucha importancia, pero la observación del “sol cenital” fue clave para que Eratóstenes, un científico y matemático del antiguo Egipto, lograra calcular hace más de 2,200 años, la circunferencia del planeta Tierra. Sin computadoras, sin brújulas, sin más herramientas que un par de columnas o estacas. Eratóstenes era el director de la mítica biblioteca de Alejandría, y allí leyó un apunte que narraba como en la ciudad de Sienne, 800 kilómetros al sur de Alejandría, sucedía un evento inusual: La luz del sol se reflejaba en el agua que estaba en el fondo de un pozo profundo, pero esto solo pasaba al mediodía del 21 de junio (por supuesto, en el calendario de su época). Eratóstenes envió un empleado a Sienne para confirmar la distancia entre las ciudades y para que el día indicado colocara una estaca verticalmente en el suelo. El sabio hizo lo propio en Alejandría y al comparar las mediciones se percató que mientras en Sienne al mediodía del 21 de junio la estaca no producía sombra, en Alejandría sí había una notoria sombra que medía unos siete grados. Con esa información, el matemático determinó que, si las estacas fueran infinitas, se cruzarían en un punto que formaría un ángulo de 7.2 grados. Y como ya se sabía que una circunferencia equivale a 360 grados, la distancia entre las dos ciudades dio el cálculo que necesitaba: Si 7.2 grados equivalen a una distancia de 800 kilómetros, entonces 360 grados equivalen a unos 40 mil kilómetros. ¿La circunferencia del planeta? 40,075 kilómetros.

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