por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
El 11 de este mes se cumplieron dos siglos del nacimiento de Dostoievski, considerado unánimemente uno de los más grandes escritores y literatos universales. Actualmente existe en Europa una pasión por las nuevas ediciones de sus obras, así también por la publicación de recientes y mejoradas biografías y una completa y detallada reseña del autor ruso intitulada “El universo de Dostoievski”.
Muy singular es el periplo de la impronta de este hombre de letras que se graduó como ingeniero militar con inclinación a las humanidades; asiduo lector de Pushkin, Lermonov y los clásicos rusos. Conspicuo seguidor de Balzac, Dickens, Víctor Hugo y Byron. Acuñó una frase inolvidable sobre la obra principal de Cervantes “ en todo el mundo no existe obra tan profunda y triste”; y del Quijote aseveró “ es el libro más grande y triste que ha creado el género humano”.
Importante es conocer que su primera obra fue “Pobres gentes” y el éxito no amainó su espíritu rebelde juvenil, mas por lo contrario, lo radicalizó con acritud en denuncias sobre la miseria y el dolor del pueblo ruso durante el ejercicio del Zar Nicolás l; esta tendencia franca de la denuncia fue la esencia de sus dos novelas “ El doble” y “Noches blancas”.
Su misticismo lo adquirió después de ser encarcelado, luego vino el exilio y su silencio que duró nueve años. Sus obras “Crimen y castigo” “El jugador y “Memorias del subsuelo”, son un reflejo de ese silencio obligado. Su mejor etapa es la última con obras excepcionales por su raigambre psicológica como “El idiota”, “Demonios,” El adolescente”, hasta arribar a la cúspide de su creatividad con “Los hermanos Karamazov”.
En esta columna no se trata de reflejar un inventario de sus obras sino analizar la complejidad interna de su vida y a sus graves problemas permanentes como una epilepsia que lo torturaba desde sus siete años, empero, fue este trastorno psicológico que le transfundió una incólume resiliencia para su producción literaria, incesante hasta su muerte.
Fue débil ante la pasión irrefrenable por el juego que la confesaba sin traslapar su adicción que lo condujo a la ruina y casi al abismo; su fracaso amoroso con Apolinaria Susliva y su virulenta confrontación con los escritores coetáneos acentuaron sus trastornos psicológicos.
La obra de Dostoievski oscila entre el realismo y la psicología y, una prueba de ello fue su obra “Los hermanos Karamazov”, donde disemina su personalidad en Iván Karamazov; rasgos de su percepción psicológica encontramos en “Crimen y castigo” y en “El idiota”. Su capacidad indagatoria de los seres humanos fue notoria sobre todo en lo tocante a las pulsiones más destructivas.
Paradójico en él es que convive en su espíritu la bondad humana, el amor, la caridad con el asesinato, el robo, la humillación para significar que el hombre es capaz de cualquier cosa.
“Los hermanos Karamazov” es la representación de su misticismo y él mismo lo manifiesta como un alter ego (otro yo) suyo, a través del personaje de Iván Karamazov; también un alter ego en el personaje de Aliosha que simboliza la salvación y un futuro prometedor para la humanidad.
El lector inferirá su muerte por la enfermedad y su funeral fue francamente apoteósico por la multitud de los asistentes a las exequias. Un hito muy importante a citar fue la deplorable intervención de la política que, en la revolución soviética, marginó y agravió la obra y la figura excelsas de Dostoievski y ensalzó a Tolstoi; así mientras Dostoievski fue considerado un potencial enemigo, además de peligroso y engendrador de subversión y herejía, Tolstoi fue entronizado en el panteón revolucionario.
* es abogado, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Alta Gerencia para abogados, Interculturalidad y Educación Superior, Docencia en Educación Superior, Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación, doctor honoris causa en Humanidades.





