¿QUOUSQUE TANDEM ABUTERE CATILINA PATIENTIA NOSTRA?

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

¿Hasta cuándo Catalina abusaras de nuestra paciencia? Es una frase del filósofo Cicerón utilizada por escritores y columnistas y yo no seré la excepción. Fue pronunciada  el año 63 a.C. en el Senado de Roma, denunciando la conspiración tramada por el Emperador Catilina para hacerse del poder.

Han pasado casi 23 siglos  y las condiciones  del mundo actual y en nuestro país, permiten  observar un decepcionante escenario similar casi en todas las regiones, salvo raras excepciones. Las palabras de Cicerón son las palabras  y el sentir del pueblo, empero, los dirigentes, empresarios, sindicalistas, mentores y azuzadores hacia el caos, solo escuchan su propia voz e intereses egotistas.

Precisamente  los que han sido afortunados en poseer negocios, son empresarios y dirigentes deberían reflexionar  sobre esta intelectiva, contundente, terminante y demoledora frase de Cicerón, considerando que, siempre  y ante todo,  está el pueblo y su bienestar; consecuentemente  la posición del pueblo es la voz de Dios.

Existe el ejemplo  específico  llamado La Serenísima en la propia Roma, donde se insta a reunirse  y debatir los infaltables problemas civilizadamente, propugnando que, si  algún dirigente, empresario o sindicalista  no puede decir lo que intenta decir  en media hora, puede hablar tres horas  y no lo dirá  debido  a que esta doblegado y maniatado  por sus intereses  personales. Se entendería, por la finitud de la vida,  que los dirigentes, empresarios y sindicalistas  aspiran pasar a la historia  por sus buenas acciones en favor del pueblo y sobre todo  del país; la condición de dirigente  le inhibe  a engendrar pasiones personales.

Hoy vivimos un momento histórico debido a que el pueblo, inteligente por antonomasia, está cansado de mentiras, falsas noticias y actitudes personales de los dirigentes que han prostituido  el sistema, ya que investir la categoría de dirigente, sindicalista o empresario significa, con base moral,  cumplir el mandato  que le ha confiado su gremio y no actuar erráticamente con el poder conferido y al mejor postor.

El pueblo quiere el cumplimiento de sus aspiraciones resumidas en una vida feliz sin sobresaltos, un equilibrio e inclusión social donde no existan diferencias ni discriminación entre quienes detentan el poder  y quienes no, y donde se juzguen por igual a los que ostentan supuestos fueros que al pueblo o ciudadano común.

El poder distorsionado para crear caos siempre ha incomodado  y abusa históricamente de la paciencia del pueblo, pero cada vez aparece un Cicerón que nos reflexiona  sobre la democracia  y equilibra los valores que se deben ofrendar al pueblo y al país.

*Es abogado corporativo, posgrados en Filosofia y Ciencia Política, Alta Gerencia para abogados, Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico, Interculturalidad y Educación Superior, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades., profesor de posgrado.

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