EL FUTURO DEL DINERO DIGITAL EN LOS NEGOCIOS

Si bien la dinámica de las economías hizo que se adoptaran nuevas maneras de pagar, la pandemia impulsó la consolidación del dinero electrónico. La comodidad que significa utilizar esta modalidad, a la par de que para las empresas y entidades financieras supone menos riesgos a la hora de hacer sus operaciones, han hecho que aumente la frecuencia de su uso.

Las operaciones electrónicas de este tipo también representan más seguridad para las entidades financieras porque quedan registradas, con los datos de quien las ejecuta y de quien recibe el dinero. Esto da una tranquilidad de que las transacciones que se realizan con el dinero digital están dentro del marco de la legalidad.

Minimizar las posibilidades de fraude es una de las cosas que tanto usuarios como prestadores de servicios financieros están en constante búsqueda. Además, este tipo de pagos electrónicos también supone una optimización del tiempo.

Contrario a los cheques, no representa un gasto mayor para las instituciones. Los clientes tampoco deben estar pendientes del talonario ni de asegurarse que su firma pueda ser vulnerada. Por eso, paulatinamente han ido mermando su presencia en los mercados.

No así el dinero en efectivo, el cual es la primera opción para el pago de bienes y servicios. Sin embargo, debido al perfeccionamiento del dinero digital esta modalidad le disputa el primer lugar al cash.

Ahora, es conveniente que la utilización de dinero electrónico se haga en consenso con los comercios. Incentivarlos a que también lo hagan con sus clientes, exponiendo los beneficios de esta forma de pago.

Uno de los consensos que debe ser fundamental entre las entidades bancarias y los negocios para que este proyecto tenga futuro es la garantía de que estos recibirán en un tiempo perentorio su dinero de vuelta.

Si bien es cierto que cada vez los plazos para que a los comercios les sea abonado el dinero de las ventas digitales -bien sea por la utilización de transacciones electrónicas o por herramientas como las tarjetas de crédito o débito- son más cortos, tener esos recursos retenidos por varios días puede perjudicar la intención de incentivar la utilización del dinero electrónico.

Las criptomonedas también son otra opción para avanzar en este sentido. Si bien el crecimiento de las mismas ha sido paulatino, las transacciones que las involucran son minoría a la hora de compararlas con otras opciones de pago.

Sin embargo, todo apunta a que las personas cada vez menos quieren perder tiempo en las oficinas bancarias y lo que buscan es optimizar su manera de utilizar el dinero que tienen en las instituciones financiera. Así que el futuro está en el dinero digital y los negocios no deberían perderlo de vista.

 

por: David Somoza Mosquera

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