REVILLA: NUNCA MÁS LA AUSENCIA DE IDENTIDAD

El alcalde saliente de nuestra ciudad de La Paz, representa con toda claridad y nitidez a las clases medias sin identidad con este país. Perteneciente a t´ojpas de corbata, o cuello blanco, sin imaginarios de nuestras realidades. Clases medias perdidas en el tiempo y el espacio, soñando en lugares allende los mares, o que piensan que están en Miami, París, Madrid, o al menos Buenos Aires. Pero  no en lo que es La Paz. Por supuesto que los discursos pueden parecerse a lo más sublime de los compromisos, de las revoluciones, de las entregas totales a las causas más sagradas. De esas palabras que sobran en los paladares de los políticos tradicionales,  dan asco realista.

 

Hemos sido testigos de esta clase de políticos tradicionales, cuando el año pasado no le tembló la vergüenza para animarle a la expresidenta a que sea su comadre como candidata. Votando por la borda una enorme posibilidad política, para los que miles y miles de jóvenes salieron a las calles en contra de lo absurdo y burdo. Es decir, sin importarle un comino del sacrificio de su propia gente, de su propia militancia. Además sin tener idea alguna que quemaba un proceso complejo, por sus ambiciones absolutamente personales, egoístas y mezquinos. Un mediocre como él quería brillar en el firmamento de la política sideral. Pero es sólo eso: un vulgar miope sin patria ni nación. Es decir, sin identidad con estas realidades.

 

Por supuesto que el pueblo no le premió por semejante traición, por semejante analfabetismo político y oportunismo individualista. Pues este tipo de politiqueros tradicionales, corruptos y mediocres, son los que abundan en el espectro de la política boliviana. Que no tienen autoridad moral o ética alguna, para referirse a otros comportamientos políticos. Este personaje mediocre, que además mangueó la sombra de otros mejores políticos, hoy se despide del municipio con marchas de obreros, de trabajadores impagos, con nuestra ciudad totalmente inundada de basura, como castigando a la población por su valentía en las últimas elecciones.

 

Es posible que hayan hecho algo en algunos rincones de sus oficinas. Para eso se les paga con nuestros impuestos. Es posible que hayan iniciado programas interesantes como los buses  Pumakatari. Para eso se les paga, y se les pide creatividad, eficiencia y eficacia institucional. Todo eso no es motivo o razón para las acciones políticas anti nacionales. Algunas acciones buenas institucionales, no les dan carta blanca para la impunidad política, para el aprovechamiento mezquino y corrupto como fueron los actos políticos de Revilla.

 

Revilla no pasará a la historia, como niñito mimado es y quiere, como un buen alcalde. Sólo es un mediocre y vulgar politiquero de calle, resentido social y resentido político. Un espécimen que ni siquiera aprovechó el espacio que tuvo, de diez largos años, para animar algo alternativo en la política. Porque su incapacidad política se reflejó en su incapacidad de clase: sin identidad con las realidades profundas de nuestras ciudades, de sus necesidades y sus potencialidades.

 

Por cierto, tenemos la posibilidad didáctica de contar con estos personajes, para recomendar a las nuevas generaciones que Revilla es todo lo que no deben hacer, no deben imitar. Estos ejemplos de la política tradicional, que se viene arrastrando desde tiempos inmemoriales, hacen demasiado daño a nuestros tejidos sociales, a las clases medias sobre todo. Estos personajes impiden diálogos entre todas las complejidades culturales de nuestro país. Porque vemos su ausencia de identidad, de potencialidad de Estado.

 

Los obreros que están impagos por incapacidad de Revilla, sin cumplir con la limpieza de nuestra ciudad, son muy respetuosos de un burócrata tradicional y soberbio. Esos obreros tendrían que estar tapando con basura la casa de Revilla. Eso es lo que merece después de tantos años de oportunidad, que la ciudad le dio para servir y ser un vecino más en la convivencia de la ciudad.

 

Revilla termina nomas como lo que es él. Su legado no precisamente es interesante sino todo lo contrario. El papel de las clases medias es muy importante, como en todas las épocas; pero necesitan aprender mucho del país profundo y necesitan deshacerse de personajes como Revilla, que sólo contaminan la convivencia sana de la política o de todas las mentalidades y  costumbres nuestras. Revilla ya es parte del cementerio de la política tradicional, de aquellas que provienen de las clases medias, a medias, sin propuestas de Estado, sin propuestas de Nación, es decir sin identidad con este país.

 

En otras épocas tendríamos que sacarle montado en burro por la plaza principal; hoy el adormecimiento de las masas es cruel. Los medios de comunicación se han arrodillado ante el poder de las llamadas nuevas tecnologías, que realmente han adormecido las mentes de la mayoría de los habitantes, y no reaccionamos ante los malos gobernantes. No reaccionamos ante la estupidez y la ineficiencia burocrática. En fin.

 

por: Max Murillo Mendoza 

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