En los últimos días a través de algunos medios de prensa se difundió las críticas que el sector empresarial realizó al Impuesto a los Consumos Específicos (ICE) aplicado a las bebidas alcohólicas, específicamente a la cerveza, calificándolo de muy alto y rígido. A propósito de estas aseveraciones me permití ahondar en las particularidades de este impuesto, llegando a obtener información y datos que estoy segura le interesará a usted amable lector.
EL ICE aplicado a las bebidas alcohólicas tiene como propósito reducir el consumo excesivo de este producto considerado nocivo para la salud, por tanto, una de las particularidades de este impuesto es que justamente la carga impositiva debe ser mayor que a la de otro tipo de bienes que no son dañinos para la sociedad. En el caso boliviano el ICE aplicado a la cerveza es aproximadamente un 30% de su precio, alícuota que de acuerdo a la evaluación del panorama fiscal de la región- gestión 2019, realizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es equiparable con las aplicadas en la región que alcanzan hasta un 36% de su precio.
Ahora bien, si consideramos los datos publicados por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) sobre la situación regional del alcohol y la salud en América Latina, veremos con preocupación que el consumo total registrado de alcohol per cápita en la población adulta boliviana, en litros de alcohol puro aumentó más del 30%, con una alta preferencia por la cerveza, volviéndose uno de los factores principales para agravar los efectos de las Enfermedades No Trasmisibles (ENT) como ser neoplasias malignas, diabetes mellitus, trastornos mentales, de conducta, neurológicos, cardiovasculares, digestivos y traumatismos de diferentes tipos.
En ese contexto, las críticas que se realizan al ICE no condicen con la realidad, así lo demuestra la opinión de ambos organismos internacionales de la Salud que, producto de los estudios realizados, recomiendan a los gobiernos ajustar sus políticas fiscales elevando las alícuotas de estos productos nocivos para la salud y así desmotivar su consumo en la población, contrario a una política de reducción del impuesto que plantea el sector empresarial.
No obstante, también sería irreal asumir que con el cobro del ICE se resuelve este problema, tomando en cuenta que existen otros factores que inciden en el consumo de este producto nocivo, como ser, la producción ilegal de bebidas alcohólicas, sustitutos de la cerveza y otros licores, por lo que también se deben implementar mecanismos de control que involucren la participación activa de los Gobiernos Autónomos Municipales en la lucha contra este flagelo que afecta a nuestra sociedad.
por: Carolina Salinas Cladera





