La Reserva de Sama, una fuente de agua en riesgo

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La Reserva de Sama es un área protegida por el Estado, en virtud a la riqueza natural y arqueológica que posee. Suministra agua potable a la ciudad de Tarija y a otras poblaciones aledañas, con una superficie de 108.500 hectáreas y altitudes que van desde 1.800 hasta 4.700 metros de altura sobre el nivel del mar, cuenta con un clima frío, que en invierno puede descender hasta los  menos 20 grados centígrados.

En los últimos 5 años por inclemencias del tiempo incendios forestales como el que ocurrió a mediados del mes de agosto de este año, se llegó a perder más de 30.000 hectáreas de bosque dentro de la Reserva Nacional de la Cordillera de Sama.

Esta reserva, según Virginio Lema Trigo, presidente de la fundación Rincón de la Victoria, al igual que las otras dos con las que cuenta nuestro departamento, Tariquía en el valle central y Agüaragüe en el Chaco tarijeño, son las tres fábricas de agua con las que cuenta Tarija y estas fábricas, al igual que en toda Bolivia, están agonizando.

“Hoy en día, del agua que consume la ciudad de Tarija, un 80% es proveniente de pozos y esto no solo es producto del último incendio en Sama, sino es producto de que en los últimos 20 a 30 años hemos tratado muy mal a nuestra fábrica de agua, y Sama está dolida y falta mucho para que se recupere, al paso que vamos en unos dos años más es muy posible que no tengamos agua de la cordillera que sirva para nuestro consumo”, apunta Lema.

Según el ambientalista, lo que debe hacer como sociedad para contar con mayor cantidad de agua, no es construir más pozos, sino buscar más captaciones  fuera de la Cordillera de Sama, dado que el 100% del agua que baja de Sama a la ciudad de Tarija es la que se usa para beber, cocinar, lavar y regar.

“Esa agua de la cordillera es la que usaron nuestras ancestros hace más de 100 años y antes les sobraban, ahora con el pasar del tiempo, las inclemencias del clima y el gran número de ciudadanos, sumándole el derroche que tenemos, el agua de Sama solo es el 20% de los que consumimos, pero ese 20% lo consumimos en su totalidad, esta cordillera le entrega agua a todo el valle central pero ahora está pasando un problema muy grande”. 

Para Lema, la conciencia de salvar Sama no se trata solo de recursos económicos. “Si supiéramos que se resuelve con dinero entonces podríamos invertir esa plata, pero no, los bosques tienen que volver a nacer y eso va a tardar muchos años”.

Si bien ya se inició con reforestación en diferentes áreas de la cordillera, se necesitará unos 30, 40 o 50 años para que dé fruto esta reforestación, por lo que deberá ser un trabajo continuo y de varias generaciones para volver hacer que esa fábrica de agua produzca nuevamente.

Entre las amenazas que enfrenta el área, fuera de los chaqueos e incendios forestales,  provienen principalmente del sobrepastoreo de ovinos, quemas incontroladas, extracción de leña, en especial de los relictos de Queñua, extracción de guano de aves en las lagunas, caza furtiva de vicuña y aves acuáticas, acciones del hombre que también coadyuvan a la desforestación y decline de la cordillera.

El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) contribuye e impulsa a la conservación de este patrimonio natural y cultural del país. El Sernap hasta la fecha procura promover acerca de la importancia de esta Reserva Biológica de Sama, pero el trabajo que realizan no es relativamente notorio debido al poco personal con el que cuentan y la poca llegada de diversas campañas que publican pero que tienen poca aceptación por la población.

Es por estas razones que la tarea general, como desafío, es poder construir como sociedad, impulsado por las autoridades, políticas ecológicas a largo plazo que sean sostenibles con el paso del tiempo y cumplan una determinación a nivel medular de toda la ciudadanía.

“Un pozo de agua no es sostenible, tal vez es la solución a un problema inmediato, pero no un problema futuro y el tema de salvar Sama debe ser una tarea de todos, ser parte de esto es un sueño que vamos a comenzar a caminar en toda nuestra vida y si nosotros en nuestra vida actuamos y mostramos a nuestros hijos cual es el camino, nuestros hijos van a seguirlo y ser lo mismo que nosotros hagamos”, subraya Lema.

 

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