María Patricia Ruiz: “Salir fuera abre un mundo nuevo de opciones y oportunidades”

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María Patricia Ruiz Pommier, de 27 años, es una tarijeña que vive en Seattle en Estados Unidos desde 2015. Decidió salir al exterior para conocer la vida fuera de Tarija y ver el mundo desde otras perspectivas ya que le encanta conocer nuevos lugares y culturas. Pero lo más importante para ella era aprender un nuevo idioma.
Todo comenzó cuando se puso a buscar becas y programas que ayuden a personas a tener la oportunidad de vivir y estudiar en otro país, es así como en el instituto de idiomas Centro Boliviano Americano de Tarija le recomendaron formar parte del programa Aupair in America.

Este programa, consiste en un intercambio cultural y estudiantil que era lo que ella buscaba en ese momento. Es así como decidió hacer los trámites para elegir a la familia americana que la acogería como parte del programa.
Encontró en Seattle una ciudad hermosa y especial, rodeada de naturaleza y que incluso es llamada la ciudad esmeralda ya que donde uno mire se encuentra con naturaleza e infinitas tonalidades de verde durante todo el año.
“Es una ciudad donde lo primordial es cuidar el medio ambiente teniendo políticas muy estrictas de reciclaje por ejemplo, se fomenta mucho el uso de bicicletas, cuenta con ciclovías que recorrer toda la ciudad, es una ciudad que está rodeada de lagos y toda la gente es muy activa”, explica.

De su ciudad de acogida, le llama mucho la atención como la gente sigue las reglas del país, como el hecho de que no hay necesidad que los estén controlando, por ejemplo, en temas de parqueo, en cuanto a las reglas de tránsito todos son muy ordenados y responsables, le impresionó también el uso de la tecnología y poder conocer a personas de todo el mundo.
“Muchos dicen que las personas en este país son frías, esta experiencia me demostró lo contrario”.
Cuando María Patricia les habla a sus amigos en Seattle de Tarija les dice que es una ciudad al sur de Bolivia, «un vallecito chiquito pero hermoso, que tiene los mejores vinos y la mejor comida» y que no conoce a nadie que haya pisado Tarija y que no le haya gustado.
No obstante, admite que muchas personas con las que habla no saben dónde está Bolivia. «Algunas me dicen: ‘ah, sí, Bolivia tiene unas playas hermosas‘. No saben que no tenemos mar, otras conocen a Evo y algunas hasta me preguntaron si en Bolivia tenemos microondas, creo que en general no hay una idea clara de Bolivia”.

De Tarija extraña todo y no echa de menos un lugar especifico.  “Cuando uno piensa en Tarija piensa en todo, familia, amigos, las calles, las plazas, los domingos de puente, y todos los lugares de comida que se me vienen a la mente siempre”, bromea.
Los sabores tarijeños no son fáciles de olvidar, por eso ella se antoja mucho de las comidas de su abuela Marta, “el saice de la Pastora en el mercado, el puente en los domingos, los tamales de la plazuela sucre, las humintas, el chancho a la olla, el pescado de don Fredy, chancho a la cruz «.
«Ufff creo que la lista no acabaría nunca”, destaca.
Actualmente está en sus planes poder quedarse un par de años más en Estados Unidos, sin embargo está pensando en realizar unos estudios de postgrado también en el exterior y si todo sale bien espera poder retornar luego a Tarija.
Al tratarse de un país de habla inglesa rememora que al partir de Tarija ya tenía conocimiento de la lengua inglesa pero no lo practicaba hace años, de todas maneras esta base le ayudó para que al llegar a Seattle se le hiciera un poco más fácil la comunicación.
Cree que los tarijeños deben animarse a salir pues es consciente de las limitaciones que se pueden tener en la ciudad.
“El salir fuera nos cambia la perspectiva de la vida y nos abre un mundo nuevo de opciones y oportunidades”.

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