Gustavo Achá León, tarijeño afincado en China dedicado a importar singani

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Nacido en Tarija, Gustavo Achá León ha cruzado el mundo y actualmente está afincado en la ciudad de Yiwu en Zhejiang (China)  desde hace 7 años. Un viaje a la ciudad de La Paz en 2007 fue el inicio de esta idea de vivir en el país asiático.
Explica a La Voz de Tarija que esta decisión de partir tan lejos ha generado mucha confusión en su familia, incluso que hasta lo tomaron muy mal al principio sin embargo a pesar del dolor y la distancia lo han ido superando y ahora cuenta con el apoyo de ellos.
“Me fui porque quería crecer de cero, con esfuerzo en un lugar donde nadie me conociera para lograr mis metas”, cuenta, al tiempo que añade que en un principio vivió poco menos de un año en Shanghai pero luego decidió buscar su futuro en Yiwu, su actual ciudad.
Con 30 años, Gustavo cuenta que hay dos cosas que hay que saber de China.  Una es que la comida que te venden en Bolivia como China no es realmente así y otra que es un país que no te puedes ni imaginar, por la diferencia cultural, gastronómica y tecnológica. “No se parece a nada que hayas visto antes”.
Se fue solo y surgió solo, enfrentó las adversidades laborales e idiomáticas y hoy es gerente de su propia empresa llamada “Geal trade company limited” que se dedica al asesoramiento y exportación, planteamiento de marketing, exportación e importación de productos, con diferentes socios y clientes en diferentes continentes del mundo. “Importamos singani desde Tarija para China”.

La vida en Asia
Como es ingeniero en sistemas, sus primeros trabajos para sostenerse iban relacionados con el arreglo y mantenimiento de computadoras, como también algún extra que realizaba como traductor.
Al principio tuvo que tocar bastantes “puertas y ventanas” para lograr interiorizarse en el manejo de los negocios en China. Recuerda incluso que se encontró con otros bolivianos que iban desde La Paz o Santa Cruz que le decían con sorpresa: «¿Qué hace un tarijeño aquí?”.

Según Gustavo, cuando llegó hace 7 años a Asia, una de las barreras más duras que enfrentó fue el idioma,porque cuando se fue él no sabía ingles ni mucho menos chino. “Yo no hablaba inglés y los chinos en ese tiempo tampoco, cuando iba a comer, si un restaurant no tenía fotos donde yo pueda apuntar lo que quería y me daban menú me tenía que salir nomás con hambre”.
Poco a poco fue familiarizándose con el idioma, sin embargo aún nota las diferencias de los acentos en China, especialmente desde los del norte y del sur. A pesar de los obstáculos logró avanzar en su maestría la cual ha defendido en chino, con éxito.
Lo que más le gusta de la ciudad de Yiwu es la buena acogida para con los extranjeros, el comercio abierto y la variedad de culturas que puedes encontrar como europeos, árabes, africanos, etc. No obstante admite que todo en China gira alrededor del trabajo y hay muy poco tiempo para actividades de entretenimiento o hasta para la propia familia.

Aun así,  asegura que por el momento quiere quedarse y hacer su vida en China, pero retornando más seguido a Bolivia, retornó a Tarija en 2013 y también en febrero de este 2017, casi con 4 años de diferencia quiere hacer estas visitas a su ciudad natal mucho más seguido.
A pesar de la distancia, busca estar informado de las cosas que suceden en su país, Gustavo lamenta mucho que Bolivia “tiene tanto y a la vez no tiene nada”, es decir, por ejemplo la ciudad de Yiwu en China no tiene materia prima pero aun así hay mucho progreso y desarrollo. “Nuestro país es como un mendigo sentado en una silla de oro”.
Gustavo cuenta que sus amigos en Yiwu no sabían que existía una ciudad llamada Tarija en Bolivia, y para que la puedan conocer un poco más él les dice que es una tierra pequeña, agradable, con buena comida y buen vino.
De Tarija,  extraña estar con sus amigos, “quisiera ir a comer empanadas, ver el rio, también extraño la calma y el aire fresco,  de China me gusta el desarrollo, la tecnología, la mentalidad de trabajo y de superación”.
El mejor consejo que puede dar a los tarijeños que buscan atravesar las fronteras es aprender y dominar el inglés. “Cuando vuelva alguna vez me gustaría dar una charla a los jóvenes de mi colegio Belgrano, animarlos que le den importancia al idioma, yo no lo hacía y me costó mucho, es bien importante”.
Una de las grandes pasiones de Gustavo es la motocicleta, con la que algún día espera recorrer China, no obstante ya va acumulando experiencias. “He sido el único boliviano que manejó más de 300 kilómetros desde Shangai hasta Yiwu, por eso quiero buscar un espacio en mi empresa, para poder tomarme un mes y recorrer China en moto en 2018”.
 

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