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sábado, 21 / mayo / 2022

Se cumplen tres años de la desaparición del argentino Nicolás Crichigno en Tarija

El sueño de Nicolás Crichigno de conocer mundo y vivir nuevas experiencias como mochilero se tornó en una terrible pesadilla para su familia. En diciembre de 2013 tomó su bicileta y partió desde Córdoba para recorrer toda Argentina y llegar a Bolivia.
Nicolás ingresó a Bolivia por el paso fronterizo de Yacuiba y se instaló en Tarija en enero de 2014. Para ganarse la vida, trabajaba realizando «changas» en cada lugar donde paraba, explica su hermana, Katherine a La Voz de Tarija.
Nicolás mantenía una conversación fluida con su familia a través de mensajes, conversaciones en las redes sociales o llamadas cuando el tiempo o el lugar se lo permitían.
«Cuando estaba en lugares donde sabia que no iba a tener señal, nos avisaba para que no nos alarmemos«, cuenta Katherine.
Durante este tiempo, Nicolás contó a su familia que en Tarija conoció a un camionero que le dio trabajo como peón de carga con el que estuvo trabajando alrededor de un mes.
«El 25 de marzo le comenta por chat a mi madre que se va a Santa Cruz de la Sierra con este señor, Cesar Anachuri Durán y que nos iba a llamar el fin de semana. Esa fue su ultima charla con nosotros. Nunca más supimos de él. A partir de ahí comenzó nuestro pesadilla», relata.
La familia se comunicó con este señor en varias ocasiones y siempre sostuvo que Nicolás había tomado sus cosas y se había marchado a Tarija. Posteriormente no volvió a responder más al celular a las llamadas de la familia de Nicolás.
Ante la falta de respuestas, Katherine viajó con la ayuda del Ministerio de Seguridad de la Nación de Argentina para realizar las denuncias correspondientes en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y la Fiscalía de Bolivia. 
«Empece a esperar los tiempos de la justicia, que por cierto son muy largos. Llamaron a declarar a este sujeto dos veces (ambas declaraciones se contradicen mucho) y nada más. Solo eso.
Al día de hoy tengo una causa archivada, dos fiscales que pasaron por la misma y no investigaron ni el celular de mi hermano, un abogado boliviano que me representaba y se encuentra prófugo (por otro tema)  y el horrible dolor de no saber si Nico está vivo o muerto«, apunta con impotencia.
A pesar de la falta de respuestas del Estado boliviano, la familia sigue trabajando con el Ministerio de Seguridad y la Cancillería argentina para que el caso no quede en el olvido. 
«Más allá de todo creo profundamente en el poder de la gente, de la gente común…Hasta ahora con una simple página que administro logre llegar a varios lugares de Bolivia y las personas respondieron con mucho amor. Si Nico está vivo tiene que ver esas publicaciones. ¡Es mi sueño!», subraya sin perder la esperanza.
La familia tiene abierto un perfil en la red social Facebook Buscamos a Nicolás Crichigno en el que piden colaboración a cualquier persona que pueda arrojar datos sobre el paradero de Nicolás.
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