Telegram, la gran fuente de noticias y rumores políticos en Rusia

A falta de medios independientes sólidos y seguros, los rusos —y también la élite política—se informan por canales anónimos de Telegram.
La desconfianza que los rusos sienten por las noticias se puede medir en la creciente cantidad de suscriptores a los canales anónimos de noticias de Telegram. La app de mensajería encriptada, que permite suscribirse a fuentes solamente para leer, aloja a Nezygar, Davydov.Index y Metodichka, las principales voces políticas que ofrecen noticias mezcladas con opiniones y rumores de la élite.
«Nezygar cobró importancia en la primavera [boreal] de 2016, con una serie de publicaciones detalladas que analizaron la decisión de crear una nueva guardia nacional», explicó The Economist. «La decisión fue ‘el apogeo del conflicto entre los siloviki que rodean a VVP [Vladimir Vldimirovich Putin]’ comenzaba un despacho típico sobre los ex espías y segurócratas que dominan el gobierno». Desde el arresto del ministro de Economía Alexey Ulyukaev hasta la relación de los servicios secretos con la iglesia ortodoxa, todo se ha tratado en estos canales.
El único nombre real detrás de estas noticias es el del politólogo Leonid Davidov, cuyo canal Davydov.Index siguen 19.000 personas. Sus mensajes cortos suelen presentar «los últimos rumores sobre los ascensos y los despidos inminentes de los funcionarios, o asuntos generales de la política rusa», según Medium. En el mes de febrero Nezygar —que es anónimo y significa No soy Zygar, en referencia a Mikhail Zygar, ex director del canal independiente de televisión Dozhd— creció de 16.000 a 26.000 suscriptores.
El salto se debió a la difusión que los bloggers anónimos —se presume que Nezygar, creado en 2015, pertenece a un grupo de periodistas, aunque también se sospecha que sea un proyecto del Kremlin— tuvieron en la televisión estatal rusa. En enero Rossiya24 emitió un informe sobre el tema, y presentó a un hombre cubierto con una balaclava negra que dijo ser Nezygar; de inmediato el canal de Telegram lo negó —»la entrevista que no existió»—, y a continuación Metoditchka —también anónimo, y además colectivo— denunció que era un agente.
«La popularidad de los canales dice menos sobre la calidad de su información que sobre la falta de otras fuentes», evaluó The Economist. La revista británica citó al columnista Oleg Kashin: «Si Rusia tuviera muchos analistas políticos que valieran la pena, un periodismo político vivo y medios independientes fuertes, el fenómenos de Nezygar no existiría».
Medium agregó otro factor que define esa popularidad: «Su presunta influencia y alcance en el mundo político ruso«. El sitio periodístico mencionó que la agencia de noticias Ura.ru listó a funcionarios y a legisladores de la Duma que instalaron Telegram en sus teléfonos «específicamente para leer estos canales luego de que en varias reuniones se hablara de sus publicaciones».
Hay, también una razón tecnológica: por sus características de servicio de mensajería, y no de página web, Telegram queda fuera de la legislación rusa sobre medios y blogs. La aplicación creada por Pavel Durov, el hombre al que llaman «el Mark Zuckerberg ruso» —quien antes había lanzado, y perdido a manos de Putin, la red social VKontakte; desde 2014 vive exiliado, y cada diez semanas se muda de ciudad—, explota un hueco en las leyes rusas. Quién sabe por cuánto más: el Servicio Federal de Supervisión de las Telecomunicaciones ya ha convocado a reuniones a varios usuarios. (Con información Infobae)

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