por: Max Murillo Mendoza
El mundo desarrollado ya está en la cuarta revolución industrial. Es
decir, la hiperconectividad, digitalización, big data e inteligencia
artificial; la unión de las tecnologías físicas, biológicas y
digitales. Presenciamos por el internet esas maravillas, que son
ciencia ficción para nosotros. Bolivia no ha entrado ni siquiera en la
primera revolución industrial allá a finales del siglo XVIII: maquinas
de vapor y ferrocarriles. En definitiva, jamás alcanzaremos la cuarta
revolución industrial sino como necesidades puntuales a nuestras
necesidades.
Las condiciones, en general, para conseguir esos logros enormes son
conseguir un Estado en serio moderno. En segundo lugar, algún grupo de
científicos y técnicos de altísimo nivel. Por ahora no tenemos ni uno
ni lo otro. Sin embargo; podemos hacer algo como país en función de
estrategias conjuntas, Estado y empresas privadas o mixtas, que al
menos participemos de algunos logros desde nuestras posibilidades en
los recursos naturales, como en otros campos a nuestro alcance.
El anterior proceso llamado industrialización, 2020-2025, fue una
estupidez que pasará a la historia como uno de los hechos más
ridículos y corruptos, que no fue por supuesto ningún proceso de
industrialización sino cualquier cosa, atrasada copia de los modelos
obsoletos de los años 50 y 60 del anterior siglo. Anécdota para las
novelas literarias, donde los ignorantes son las estrellas del
escenario.
Pero, pues se trata de ponernos las pilas al menos en temas que están
a nuestro alcance. Ciertamente con las condiciones necesarias y
urgentes: Estado y grupos de técnicos y científicos de alto nivel.
Temas paralelos que no podemos eludir, sino tomar responsabilidades ya
necesarias como urgentes.
Por ejemplo, en el tema alimentario, podemos alcanzar soberanía
alimentaria y luego exportar lo sobrante. Bolivia tiene espacio para
dicho desafío. Tenemos todos los pisos ecológicos para experimentar
cualquier desafío en esa línea. Como en los temas de alimentos
orgánicos, que son hoy demandados en todo el mundo. Por ahora, ni
siquiera podemos comer nuestro propio pan porque dependemos hasta del
trigo.
Por ejemplo, en los temas mineros donde somos experimentados desde la
colonia, y podemos ser parte de los procesos mundiales, captando
inversiones y tecnologías actuales, para desarrollar en serio
industrias mineras que nos permitan acumular capital para otros
desafíos. No sólo es experiencia, de la historia y de profesionales de
alto nivel en este campo, sino posibilidades realmente grandes por las
condiciones y coyunturas mundiales. Las materias primas de la minería
están subiendo en las cotizaciones internacionales, fenómeno que
seguirá hasta los años 30 según los especialistas.
También en los temas de turismo, donde podemos ofrecer nuestras
maravillas por todo el país; pero realmente regulando profesionalmente
y haciendo una industria, que no esté en manos de gente inútil, sin
respeto por los visitantes, sin ofrecer lo necesario para este tipo de
industrias. Sobre todo, sin bloqueos de caminos que por experiencia
sabemos que asesinan en corto tiempo a estos negocios, dejando sin
trabajo a miles y miles de bolivianos.
Quizás también en los temas culturales, donde nuestros potenciales son
bastantes. Aunque regulando las borracheras y el alcoholismo, que sólo
trae tragedias y dolor, que por supuesto no se investiga estos excesos
terribles en las tantas borracheras a nombre de la cultura.
Es decir, podemos hacer de Bolivia un país competitivo, en esos temas
que nos ofrecen oportunidades desde siempre. La excesiva politización,
fruto de las condiciones de pobreza y miseria, sólo nos ha conducido a
enfrentamientos fratricidas por la toma del poder; pero sin proyectos
serios y al menos nacionalistas, que nos hayan permitido superar la
miseria, la pobreza y la dependencia desde los alimentos, por
inutilidad nuestra.
Se requiere gente que planifique y ejecute, de alto nivel, esas tareas
urgentes. Quizás algunas universidades capaces de estas tareas, no
contaminadas con la mediocridad y ausencia de gente de alto nivel. Por
supuesto que el montón de universidades no está en la posibilidad de
estos desafíos, porque no tiene las condiciones científicas para estos
enormes desafíos.
Se requiere sobre todo voluntad política, de quienes pueden tomar
decisiones importantes. Insisto en las condiciones básicas: Estado
moderno y gente patriota altamente calificada, dispuesta por fin para
sacarnos de la miseria y pobreza generalizada en la que estamos desde
tiempos inmemoriales
No alcanzaremos jamás a ser partícipes de las industrias de punta en
computadoras, o industrias de física cuántica. Pero al menos podemos
elevar nuestro nivel de vida, siendo responsables con nosotros mismos
en aquellos temas donde podemos ser eficientes y competitivos.
Haciendo un país más justo, donde los niños no pidan limosna y los
viejos tampoco.
Ordenar un país cuesta demasiado. Hacerlo menos caótico y realmente
respetar el principio de autoridad, donde ningún delincuente se crea
dirigente o líder en cualquier esquina, es el desafío primario. Por
supuesto que el tema educativo sigue siendo la asignatura pendiente
desde siempre. Con sistemas obsoletos, poco competitivos y corruptos,
no tendremos futuro alguno. Se tiene que tomar decisiones importantes.
Al final, también tenemos que jugarnos la vida por algo: patriotismo
es formar gente de alto nivel y comprometido con el futuro de este
país. No podemos seguir con los ritos ya folklóricos de no ser
competitivos en nada, sino en la corrupción, en la politiquería y en
la borrachera. La historia de nuestra Patria, tiene que cambiar.





