Del título universitario al emprendimiento: jóvenes profesionales de Tarija buscan alternativas para enfrentar la crisis en TikTok

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Tener un título universitario ya no garantiza encontrar un trabajo estable. En Tarija, cada vez más jóvenes profesionales buscan alternativas para generar sus propios ingresos, recurriendo a la venta de ropa y mercadería por redes sociales, la pastelería, elaboración de muebles, gastronomía, artesanías y una larga lista de pequeños emprendimientos que se han convertido en una respuesta frente a la falta de oportunidades laborales.

La realidad se puede observar diariamente en TikTok, Facebook, WhatsApp e Instagram, plataformas que dejaron de ser únicamente espacios de entretenimiento para convertirse en verdaderas vitrinas comerciales. Con un teléfono celular, conexión a internet y una pequeña inversión, muchos jóvenes intentan construir una fuente de ingresos mientras continúan buscando un puesto relacionado con la profesión que estudiaron.

Uno de los fenómenos más visibles es la comercialización de ropa americana mediante transmisiones en vivo de TikTok. Durante varias horas, los vendedores muestran una a una las prendas disponibles, detallan tallas y precios y permiten que los espectadores reserven inmediatamente los productos. La modalidad reduce algunos costos de un negocio tradicional, principalmente porque permite comenzar sin alquilar necesariamente una tienda física.

En Tarija esta forma de comercialización ya había ganado terreno en los últimos años. Las prendas ofertadas mediante transmisiones en vivo pueden encontrarse a precios accesibles y el proceso de compra suele continuar mediante WhatsApp y pagos por QR, mientras que algunos vendedores realizan entregas locales o envíos a otros departamentos.

Pero detrás de las cámaras, los comentarios y las prendas que aparecen durante cada transmisión existe una realidad económica más profunda: la dificultad de conseguir empleo estable está empujando a profesionales y jóvenes hacia actividades diferentes a aquellas para las que estudiaron.

Profesionales que terminan creando su propio empleo

La situación no es exclusiva de Tarija. Recientemente se conoció en Bolivia el caso de una enfermera titulada que, al no encontrar estabilidad laboral en su profesión y necesitar ingresos para sostener a su familia, comenzó a vender ropa mediante transmisiones en TikTok. En apenas unos meses, la actividad surgida inicialmente por necesidad terminó convirtiéndose en su principal fuente económica.

Historias similares comienzan a normalizarse: profesionales que venden productos, preparan alimentos, confeccionan prendas, realizan trabajos manuales, administran redes sociales o utilizan los conocimientos adquiridos de manera autodidacta para comenzar pequeños negocios.

En Tarija, además, el problema de inserción laboral profesional no es reciente. En 2024, representantes de la Federación Departamental de Profesionales advertían que numerosos titulados terminaban desempeñándose en rubros diferentes a su formación, ingresando al sector informal o migrando hacia otros departamentos ante la falta de oportunidades.

La situación mantiene vigencia. En septiembre de 2026 volvió a ponerse sobre la mesa la migración de profesionales tarijeños hacia Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y otras regiones, precisamente por la dificultad para encontrar oportunidades que permitan desarrollar una carrera y alcanzar estabilidad económica dentro del departamento.

TikTok, el nuevo escaparate comercial

Las redes sociales modificaron también la manera de comenzar un negocio. Antes, emprender en el comercio podía implicar conseguir un local, pagar alquiler, adquirir mobiliario y esperar que los clientes llegaran. Ahora un celular puede convertirse en una pequeña tienda abierta a cientos o incluso miles de potenciales compradores.

TikTok es uno de los ejemplos más claros.

Los denominados «lives» permiten mostrar ropa, accesorios y diferentes artículos mientras los compradores realizan consultas en tiempo real. En Tarija, la crisis económica y la búsqueda de productos más económicos han impulsado particularmente el mercado de segunda mano.

Un reporte publicado en mayo de 2026 señala que vendedores locales recorren ferias buscando prendas económicas y en buen estado para posteriormente ofrecerlas mediante TikTok. El mismo reporte indica, con base en datos del último Censo, que el 48,3% de los trabajadores son por cuenta propia, reflejando la importancia que tiene el autoempleo en la economía local.

Así, detrás de una transmisión que para el espectador puede parecer sencilla existen horas de trabajo: conseguir mercadería, seleccionar las prendas, lavarlas o acondicionarlas cuando corresponde, organizar el inventario, realizar la transmisión, responder mensajes, recibir pagos y posteriormente coordinar las entregas.

De la pastelería a los muebles: emprender en lo que se pueda

La ropa no es el único rubro utilizado para generar ingresos. Pastelería, gastronomía, muebles, confección, artesanía, tejido, servicios digitales, belleza, decoración y comida rápida, entre muchas otras actividades, forman parte del ecosistema de pequeños emprendimientos que continúa creciendo.

En Tarija incluso existen programas municipales de capacitación vinculados con áreas como gastronomía, repostería, electricidad, fabricación de muebles, cielos falsos y textiles, actividades pensadas como herramientas para generar autoempleo.

La tendencia también se observa a escala nacional. Durante 2026, el escenario marcado por dificultades económicas, problemas de abastecimiento y mayores costos provocó que jóvenes buscaran alternativas en áreas como alimentación, logística, delivery, servicios digitales y comercio mediante redes sociales.

Para algunos, aquello que comienza como una manera de conseguir dinero adicional puede terminar transformándose en una pequeña empresa. Para otros, sin embargo, continúa siendo una actividad de subsistencia que permite cubrir gastos mientras aparece una oportunidad laboral.

Emprender tampoco es sencillo

Aunque las redes sociales reducen algunas barreras de entrada, tener un emprendimiento no significa tener estabilidad económica asegurada.

El joven emprendedor debe enfrentar el incremento del costo de los insumos, transporte, competencia, variación de precios, menor capacidad adquisitiva de los consumidores y la necesidad permanente de generar ventas.

En agosto de 2026, la Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa de Tarija alertó sobre las dificultades que enfrentaban diferentes emprendimientos debido al encarecimiento de materias primas y transporte. Entre los sectores afectados se mencionaron precisamente madera y textiles, cuyos costos repercuten directamente sobre el producto final.

La fragilidad de estos negocios representa otro desafío. Una investigación presentada este año por docentes de la UPDS Tarija identifica al emprendimiento juvenil como una alternativa frente a la falta de empleo, pero advierte dificultades relacionadas con formación empresarial, acceso al financiamiento y articulación entre universidades, empresas y Estado.

Es decir, comenzar puede ser relativamente sencillo; sobrevivir, crecer y convertir una iniciativa personal en una empresa sostenible es bastante más complicado.

Trabajar sin tener un empleo estable

El fenómeno también obliga a replantear qué significa actualmente «tener trabajo». Una persona puede no contar con contrato, oficina, horario fijo ni salario mensual y, sin embargo, pasar prácticamente todo el día produciendo, vendiendo, atendiendo clientes y promocionando productos.

Esa dinámica ha sido descrita como una especie de «economía TikTok», en la que jóvenes generan recursos mediante ventas, producción de contenido y servicios digitales sin necesariamente ingresar al mercado laboral formal. La contrapartida es evidente: los ingresos pueden cambiar considerablemente de un día a otro.

En Tarija, además, el crecimiento del comercio informal ya había sido relacionado con la falta de fuentes laborales. Durante 2025, representantes laborales y de microempresas advertían que personas que habían perdido sus empleos estaban recurriendo a actividades como venta de alimentos, abarrotes, ropa y comida rápida para generar ingresos.

Una generación que busca su propia salida

La proliferación de emprendimientos muestra creatividad y capacidad de adaptación, pero también deja una pregunta incómoda: ¿cuántos jóvenes emprenden porque realmente soñaban con tener un negocio y cuántos lo hacen porque no encontraron otra alternativa?

Detrás de una torta ofrecida mediante Facebook, un mueble publicado en Marketplace, una prenda mostrada durante un live de TikTok o un pequeño negocio promocionado por WhatsApp puede existir un profesional que pasó años estudiando y que todavía espera una oportunidad para ejercer.

Emprender se convierte entonces en una herramienta para resistir la crisis, pero no necesariamente reemplaza la necesidad de generar empleos formales, estabilidad y oportunidades para los nuevos profesionales.

Mientras aquello ocurre, los jóvenes continúan buscando sus propias respuestas. Algunos encienden el horno y comienzan a vender tortas; otros fabrican muebles, confeccionan prendas, ofrecen servicios o recorren ferias buscando ropa para revender. Y otros simplemente colocan el teléfono frente a ellos, activan la cámara de TikTok y comienzan un nuevo «live».

Porque cuando el empleo no llega, muchos jóvenes tarijeños están intentando crear, literalmente, su propio trabajo.

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