Al menos 33.783 personas tramitaron la redención del servicio militar entre 2021 y hasta inicios de septiembre de 2026, de acuerdo con datos oficiales de la Dirección General Territorial Militar proporcionados a ERBOL. Esta vía permite a quienes ya están fuera de la edad militar regularizar su situación y obtener la libreta de servicio militar mediante un trámite y un pago.
Según el detalle, en 2021 se registraron 6.679 redenciones; en 2022, 6.000; en 2023, 5.335; en 2024, 5.028; en 2025, 5.829 y hasta inicios de septiembre de 2026, 4.912.
“Todos los que ya están fuera de la edad militar necesariamente tienen que hacer un trámite de redención”, señaló el director general Territorial Militar, Miguel Ángel Coronado, a ERBOL. El procedimiento se realiza en las regiones militares y está dirigido a personas que ya cumplieron los 23 años.
Actualmente, la redención tiene un costo de Bs 4.000, al que se suma una multa de Bs 200 por cada año de retraso. Esta vía no constituye una forma de objeción de conciencia, sino un mecanismo administrativo para regularizar la situación militar de quienes no realizaron el servicio dentro de la edad establecida.
La Constitución Política del Estado establece en su artículo 249 que “todo boliviano estará obligado a prestar servicio militar, de acuerdo con la ley”. En ese marco, el director Territorial Militar sostuvo que la objeción de conciencia no está contemplada actualmente en la normativa boliviana, aunque existen servicios alternativos de búsqueda y rescate en la Fuerza Aérea y la Armada, con una formación de dos años.
La falta de reconocimiento de la objeción de conciencia tiene antecedentes en Bolivia. En la década de los 2000, Alfredo Díaz Bustos, testigo de Jehová, se negó a realizar el servicio militar por motivos religiosos y obtuvo la libreta mediante un acuerdo con el Estado. Sin embargo, quedó pendiente la incorporación de la objeción de conciencia en la legislación.
En 2015, José Ignacio Orías también solicitó no realizar el servicio militar por razones de conciencia. En 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos admitió su denuncia contra Bolivia, un caso que volvió a poner en discusión la ausencia de una vía legal específica para quienes se oponen al servicio militar por motivos de conciencia.
La discusión sobre la obligatoriedad del servicio militar también está vinculada con la presión social que persiste alrededor del cuartel, particularmente sobre los hombres. En el reportaje radial de ERBOL “Aguantar para hacerse hombre”: el mandato que se refuerza en el cuartel, testimonios de distintas generaciones muestran cómo la experiencia militar continúa asociándose, en algunos espacios, con la idea de demostrar masculinidad, resistencia y capacidad para “aguantar”.





