por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
Solo basta seguir la programación de las películas de Mario Moreno Reyes, Cantinflas, para aproximarse a la profundidad y autenticidad de su sensibilidad social que residía en su espíritu y que la expresaba histriónicamente. Naturalmente se ha escrito abundantemente sobre este icónico intérprete de la comedia, sin embargo, es estimulante para este escritor evocar con gratitud su personalidad, sentimientos y propósitos en los mensajes condensados de sus los argumentos y guiones cinematográficos que creaba y los plasmaba en inolvidables y educativas películas.
La vida artística de Cantinflas se podría dividir en dos ámbitos separados: su juventud y madurez que engranan paradójicamente con las películas en blanco y negro y la irrupción del color. Cantinflas fue un ser que sufría por sí, como opresión existencial, y por la impotencia de no hacer más por el prójimo, pues el mismo padeció el rigor de la pobreza y las limitaciones.
Su trato con las personas era un plasmado de desbordante sentimiento, para las cuales el pretendía alcanzar bienes sensibles o espirituales y con sus afirmaciones o sentencias activar las películas. En la agitación sentimental, intensa y aguda, con las cuales elaboraba sus diálogos, la mayoría improntas de su emoción, pues creía que el estado afectivo persiste de una manera uniforme cuando recibe el nombre de estado de ánimo. Su sentimiento estaba íntimamente ligado y fundido con el conjunto de su vida consciente, la envuelve y sostiene en sus diálogos ininteligibles para unos pocos, y altamente moralizadores y reflexivos, para la mayoría.
Este proceso era precisamente su funcionamiento psíquico total, como cualidad de su vida anímica. Sus primeras películas infieren claramente lo que el artista trata de corporizar, no solo histriónicamente sino como una extensión de su propia vida y de lo que observa en la sociedad que influía sobre él, la mejicana, que no es extraña ni muy diferenciada con el resto de sociedades de habla española; realidad que estructuró a la postre, independiente del éxito abrumador y genuino en las clases sociales depauperadas de México, la aceptación plena y comprometida de Latinoamérica, aunque se sabe que triunfó con algunas películas en los Estados Unidos.
El desarrollo de los diálogos de Cantinflas conllevaba implícitamente el mensaje moralizador, de impartición de justicia justa, de equidad social, de amor estable y ausencia de corrupción en las instituciones, además de las virtudes que desfloraba en sus mensajes como resultado. Por ejemplo, en la película “A volar joven”, Cantinflas propugna la asunción del sentimiento puro del amor desinteresado y ausente de posesión de riquezas para acometerlo. Apegado al guion, al futuro suegro le cuesta convencer a Cantinflas casarse con su recientemente desairada, pálida y aparente poco atractiva hija; Cantinflas cede, sin embargo deja la enseñanza que cuando uno está casado es leal, respetuoso a la mujer y dedicado a su amor.
En las coplas que rivaliza con el pretendiente de la hija, rechazado por el potentado y rico ganadero (ahora ya suegro de Cantinflas), exalta su capacidad histriónica hasta las lágrimas de admiración pues al pretender tocar todos los instrumentos con los que responde a las agresivas coplas, le enseña a su rival que el interés y el ansia de posesión de riquezas para una unión matrimonial es efímera; por ello lo apabulla con coplas que contienen un inamisible significado de moral. Esta escena de las coplas quizás sea una de las más logradas por Cantinflas, aunque dispone de muchas otras
En el avión en pleno vuelo, descubren los dos únicos ocupantes que son diletantes e inexpertos pilotos para conducir el avión, sin embargo, en la oración del Padre Nuestro, implícitamente se dirige a todos los pilotos del mundo para que asuman los cuidados extremos en la seguridad, por eso cita con reiteración la sentencia: “el 75% de los accidentes suceden en los aterrizajes”.
En todas las escenas de baile, mayormente en sus películas en blanco y negro, este extraordinario artista hace alarde de su sapiencia en la combinación de sus habilidades gimnásticas con las notas musicales y, nunca desentona.
Se debe disponer de una capacidad fuera de serie para entremezclar lo cómico con la cadencia. Si se rememora en la retina la escena de baile que despliega en la cinta “El bombero atómico”, con un atuendo de malviviente para no ser descubierto, se comprueba que una guaracha como “María Cristina me quiere gobernar”, mundialmente conocida, puede ser magistralmente bailada para encajar perfectamente con los movimientos auténticos y propios del artista, sin desentonar ni abstraerse del ritmo que es verdaderamente contagioso. Observar esta escena es una exquisita performance artística que solo pudo ser lograda por un privilegiado como Cantinflas.
Su indisimulada lascivia y admiración hacia la mujer está permanentemente expuesta en la mayoría de sus películas, empero, con un elegante juego de palabras, metáforas, epímones, oxímorones y calambures, que en ningún momento ofenden, por lo contrario, resaltan su habilidad en el manejo del humor fino para exaltar la belleza de la mujer, pues en ninguna película de Cantinflas, se escucha algún improperio o palabra soez u ofensiva, sea su personaje de incipiente educación, lo que patentiza el mensaje que educa al público.
Por causa de su exhaustiva e incontenible sensibilidad social Cantinflas ha interpretado a la mayoría de los oficios convencionales en una sociedad y a los diferentes niveles jerárquicos de los empleados públicos; en este ámbito es crítico con los sindicatos que explotan al miembro que realmente trabaja y se venden al gobierno de turno, corrompiendo el sentido elevado de la vigencia de un sindicato. Con los buhoneros y prestamistas, como con los banqueros y los amigos de lo ajeno, no tiene consideración en desvelar su actividad negativa de explotación y de intereses usurarios; no quedan exentos de su crítica los consorcios de abogados y jueces, así como de la ilicitud de los métodos para elegir los congresistas y presidentes.
Su habilidad genuina en la tauromaquia la expuso en varias películas, en las cuales no utilizó un doble sino realizó personalmente las escenas no exentas de inminente peligro para su integridad física. Son repetitivas y variadas las escenas de un contencioso jurídico en sus cintas, aquí, Cantinflas, es irreverente con las castas de poder que influyen en la justicia y siempre reivindica al inocente, a la mujer denostada o a sí mismo cuando interpreta a un sujeto víctima de una intriga o infundio. A los médicos les repasa el Juramento Hipocrático y, en un hospital de la UNAM de Méjico, patentiza el ejemplo de una verdadera deontología médica.
La segunda etapa de su producción fílmica la hizo en color, ya maduro y con una fisonomía distinta al clásico Cantinflas, desbrozando sin barruntar, con puntualidad y virulencia las inequidades en su país y en el mundo, patrocinadas por las tendencias de dominio hegemónico de las ideologías políticas constituidas. Su mensaje universal lo plasmó en su película “Su Excelencia”.
Las generaciones actuales que han conocido la filmografía de Cantinflas ya establecida en un patrimonio para la humanidad y con criterio ya formado, no han vivido la transición de los niños y adolescentes de México y de Latinoamérica que acompañaron la evolución de Cantinflas y, de la risa que les producía sus diálogos ininteligibles y sus comiquísimas expresiones faciales y sus bailes de mimo y, solo comprendieron el mensaje alentador y esperanzador así como moralista, cuando, adultos, disfrutaron por segunda o tercera vez una película de Cantinflas y quedaron gratificados al elucidar su sana intención.
En resumen, un artista sensitivo y solidario que mascullaba su propia infelicidad lo que no le impedía dar una enseñanza o una orientación, que eleve la frecuencia de utilización de las virtudes para un interrelaciona miento armónico y un mejor vivir; era la quididad o esencia de su amor al prójimo.
Escritor, abogado con posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA Arbitraje y Conciliación (Especialidad), Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Interculturalidad y Educación Superior (UMSA), Docencia en Educación Superior (Maestría), Derecho Aeronáutico (Instituto Iberoamericano de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial, Madrid) doctor honoris causa en HUMANIDADES (IWA-Cambridge University, USA).





