por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas
El transporte aéreo se recupera en el mundo, después de la pandemia, que derivó en efectos desastrosos en la economía de las líneas aéreas. La profesional gestión de los gerentes de las más importantes líneas aéreas, porque para esas empresa es impensable contratar gerentes sin estudios de Derecho Aeronáutico y Gestión de líneas aéreas, además exigible experiencia; lo contrario sucede en nuestro país. Esta disruptiva acción condujo a una recuperación paulatina, que duró años, ahora, el transporte aéreo inscribe cifras de rentabilidad. En nuestro país, sin la alternativa de la resiliencia no aplicada, la conectividad decreció alarmantemente, pese a constituir una necesidad vital para el progreso de los aeropuertos intermedios, donde reside la riqueza en la demanda de pasajeros y carga no comercializada por ausencia de vuelos regulares.
Es tristísimo analizar las evaluaciones pronósticas que difunde IATA sobre las pérdidas de las líneas aéreas que sobrepasan hasta hoy los 88.000 millones de euros o, en su caso, 100.000 millones de dólares, por ello la tendencia de trasladar esta responsabilidad de recuperación no es una aspiración sin fundamento, sino una necesidad para la normalización del principal y medio más seguro de transporte que se conoce. Eso es pasado, ahora se disfruta el sacrificio y las líneas aéreas son muy sensibles en operar en lugres donde no se vislumbra con certeza profesionales una actividad rentable.
¿Por qué se debe recuperar al transporte aéreo con prevalencia? Porque es el medio más seguro y confiable de transporte, no en vano esta industria invierte miles de millones de dólares en prototipos para mantener al transporte seguro de personas y mercancías en un nivel de desarrollo excepcional.
¿Cuáles serán los problemas sobrevinientes para esta recuperación y sus soluciones? Ineludiblemente, si se quiere sobrevivir, debe estimularse la demanda y ésta debe ser apoyada por precios más reducidos que los que se conocían antes del brote del virus, no hacerlo sería una antinomia pretender recuperarse con altos índices de ocupación sin estimular el uso del transporte aéreo con el precio pues éste es un estímulo poderoso y convincente.
De lo expresado se infiere que las líneas aéreas deben sacrificar un porcentaje de sus beneficios netos, para hacer concomitante el esfuerzo de empleados bien formados, la acertada dirección gerencial, la agresividad comercial y actuar al unísono, en beneficio directo del pasajero que es el sustento para la sobrevivencia de toda línea aérea.
La quiebra de muchas compañías puede provocar el retorno de la clásica distinción de la línea de bandera, asistida sin límites por el Estado, denominación común antes de la desregulación y que eliminaba tácitamente a la sana competencia en beneficio del pasajero.
Otra de las medidas que se deberían adoptar dentro de una acción concomitante de recuperación de la industria es la reducción los costes de los servicios a la aeronavegación, la exoneración de la tasa de aparcamiento o parqueo de aeronaves en aérea del aeropuerto.
En el aspecto laboral deben reducirse los despidos, por lo contrario, mantener al empleado y optimizar la eficacia y eficiencia con administrativos estrictamente necesarios evitando los supernumerarios, como adecuada respuesta, pues los empleados mercadotecnia aérea, de mantenimiento y de rampa son una fuerza laboral educada y en constante formación por los sucesivos entrenamientos obligados a aprobar, con alto costo de inversión para la empresa. Los empleados son muy inteligentes, aceptarán esta situación y podrán satisfacer en un mínimo sus necesidades básicas y, lo más importante, ese empleado se mantiene activo y con su autoestima alta, sin desestructurarse moralmente; aspectos que se deben laudatoriamente considerar, pues la empresa al mantener salarios sin incrementos reduce sus obligaciones sociales.
Retornando al tema de la recuperación, entre otros, una derivación que se producirá será la adquisición de nuevas aeronaves, reduciendo la utilización de aeronaves de gran capacidad, debido a que la pandemia obligo a las factorías de aviones a colocar sus aviones a precios reducidos y con ventajas adicionales, pues es una actividad que no ha interrumpido sus investigaciones y para subsistir asentirán elegir la agresividad comercial.
Es abogado corporativo, posgrados en Derecho Aeronáutico (Instituto de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial, Madrid), Alta Gerencia para abogados (UCB-Harvard), Interculturalidad y Educación Superior (UMSA), Docencia en Educación Superior (Maestría), Arbitraje y Conciliación (Especialidad), Filosofía y Ciencia Política (CIDES-UMSA, Maestría, doctor honoris causa en Humanidades (IWA. -Cambridge University, USA)





