Hay momentos en los que la política debe dejar de lado sus intereses partidarios y recordar para qué fueron elegidas las autoridades, para trabajar por la gente.
El tratamiento del POA 2027 de la Gobernación de Tarija ha abierto nuevamente una discusión que nuestro departamento conoce demasiado bien, ¿vamos a permitir que el presupuesto de los tarijeños vuelva a convertirse en instrumento de presión política?
La Asamblea Departamental ha devuelto el documento a la Gobernación para que se realicen complementaciones y se atiendan observaciones planteadas por la Comisión de Hacienda y Finanzas. Es legítimo que el Legislativo fiscalice, revise y observe un presupuesto. Esa es precisamente una de sus funciones. Lo que no sería legítimo es que la revisión técnica termine transformándose en una disputa política capaz de poner en riesgo los recursos y la planificación de todo un departamento.
Porque aquí no está en juego el presupuesto de una gobernadora. Está en juego el presupuesto de Tarija.
El POA 2027 presentado por la gobernadora María René Soruco plantea un cambio de prioridades, con una asignación de alrededor de Bs 595 millones y énfasis en áreas como salud, desarrollo productivo, medio ambiente, turismo y tecnología. La propia Gobernación ha planteado que el presupuesto debe dejar de ser un simple trámite y convertirse en una herramienta para definir qué departamento queremos construir.
Podremos discutir una partida, cuestionar una inversión, pedir explicaciones o exigir documentación. Eso es democracia y es parte del control que corresponde a la Asamblea.
Pero una cosa es fiscalizar y otra muy distinta sería utilizar la aprobación del presupuesto como mecanismo de presión sobre el Ejecutivo Departamental que viene demostrando una lucha frontal contra las viejas practicas de la politiquería.
Durante años hemos visto cómo la política departamental quedó atrapada en disputas, negociaciones, cuotas de poder y condicionamientos que poco tenían que ver con las necesidades de la población. Y precisamente cuando aparece una gestión que pretende cambiar esa lógica, sería lamentable que volvamos al pasado.
María René Soruco tiene una responsabilidad enorme, demostrar que su propuesta de una administración más eficiente, austera, orientada a resultados y cercana a la gente puede convertirse en hechos. Pero para hacerlo necesita herramientas. Y una de las principales herramientas de cualquier gobierno es contar con un presupuesto aprobado y oportunamente ejecutable.
No se puede gobernar sin presupuesto. No se puede planificar sin recursos.
No se pueden ejecutar políticas públicas si cada decisión presupuestaria termina convertida en una batalla política.
La Asamblea tiene todo el derecho —y la obligación— de revisar cada boliviano. Pero también tiene una responsabilidad con Tarija, no bloquear el funcionamiento del departamento por diferencias políticas.
La población no eligió a sus autoridades para que se enfrenten permanentemente. Las eligió para que trabajen.
Y si existen observaciones al POA, que se las presente con claridad. Que la Gobernación responda. Que se corrija lo que corresponda. Que se transparente cada partida. Que se explique cada proyecto.
Pero después de eso, debe haber una decisión. Porque el tiempo también cuesta dinero.
Mientras las autoridades discuten, hay hospitales que necesitan recursos, productores que esperan apoyo, proyectos que deben continuar, municipios que dependen de transferencias y sectores que necesitan que el departamento vuelva a moverse.
Por eso, desde La Voz de Tarija, consideramos que la Asamblea Departamental debe actuar con responsabilidad institucional y no permitir que el POA 2027 termine convertido en moneda de cambio política.
La Gobernación también debe hacer su parte, responder las observaciones, transparentar la información y demostrar que cada boliviano contemplado en el presupuesto tiene una justificación y un objetivo concreto.
Pero una vez cumplido ese proceso, Tarija necesita que sus autoridades estén a la altura del momento.
La nueva gestión departamental merece ser evaluada por sus resultados, no estrangulada antes de poder demostrar lo que puede hacer.
Si la propuesta de María René Soruco es equivocada, que la realidad y los resultados lo demuestren. Si necesita ser corregida, que se corrija. Pero que no sea la política de siempre la que termine decidiendo qué puede o no puede hacer Tarija.
Nuestro departamento ya perdió demasiado tiempo. Ya perdió demasiadas oportunidades. Ya sufrió demasiado el centralismo y las disputas internas.
No volvamos a perder ahora por nuestras propias peleas. El POA 2027 no pertenece a María René Soruco, ni a la Asamblea Departamental, ni a ningún partido político. El POA pertenece a Tarija.
Y los recursos de Tarija no pueden ser rehenes de nadie.





