os videojuegos en línea se han convertido en una de las formas de entretenimiento más populares entre niñas, niños y adolescentes; sin embargo, detrás de una partida aparentemente inofensiva pueden existir riesgos que van desde el ciberacoso y el contacto con desconocidos hasta el grooming, el robo de información personal y la exposición a contenidos inapropiados.
A diferencia de los videojuegos tradicionales, las plataformas que permiten jugar conectados con otras personas incorporan chats, mensajes privados, comunidades, sistemas de intercambio y otras herramientas de interacción. Esto significa que un menor puede estar comunicándose con personas cuya verdadera identidad y edad desconoce.
Uno de los principales peligros es el grooming, una modalidad mediante la cual una persona adulta busca ganarse progresivamente la confianza de una niña, niño o adolescente a través de internet con la finalidad de obtener imágenes, información personal, establecer encuentros o cometer algún tipo de violencia sexual.
También existe el riesgo del ciberacoso, que puede producirse mediante insultos, amenazas, humillaciones, exclusión de grupos o persecución constante durante y después de las partidas. En estos casos, la pantalla puede convertirse en una extensión del entorno escolar o social, haciendo que el menor tenga dificultades para encontrar un espacio donde sentirse seguro.
A esto se suma la posibilidad de que los menores compartan sin dimensionar las consecuencias su nombre completo, fotografías, ubicación, colegio, número telefónico, contraseñas u otros datos personales. Incluso los sistemas de intercambio y compra dentro de algunos videojuegos pueden exponer a las familias a fraudes, engaños o gastos no autorizados.
Otro aspecto que preocupa es la exposición a contenidos violentos, sexuales o conversaciones inapropiadas para la edad, así como la posibilidad de establecer vínculos con desconocidos que posteriormente intenten trasladar la comunicación desde el videojuego hacia WhatsApp, redes sociales u otras plataformas.
En Tarija, la problemática de la seguridad de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales ya forma parte de las acciones de prevención de las instituciones. En abril de 2026, la Fiscalía General del Estado lanzó en Tarija la Red Educativa “Voces Unidas”, una iniciativa coordinada con la Dirección Departamental de Educación y el Gobierno Autónomo Departamental de Tarija para difundir la Ley N.º 1636 para la Protección de la Integridad Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes en Entornos Digitales y fortalecer la prevención de la violencia digital.
La Fiscalía Departamental de Tarija también desarrolló en agosto una jornada de capacitación dirigida a estudiantes de secundaria del Liceo Tarija, precisamente para explicar los peligros existentes en plataformas digitales, las modalidades de violencia y delitos que pueden cometerse mediante medios digitales, además de los mecanismos de denuncia y las medidas de protección.
Estas acciones muestran que la protección ya no puede limitarse al mundo físico. La propia Defensoría del Pueblo ha advertido sobre la necesidad de proteger la imagen, privacidad, dignidad e integridad de niñas, niños y adolescentes en espacios digitales, recordando que la exposición de información o situaciones personales puede generar consecuencias para ellos.
En Tarija, además, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia cuenta con mecanismos de atención para situaciones que vulneren los derechos de menores. El Gobierno Municipal de Tarija publica como contacto de la Defensoría de la Niñez el número 6672031, dentro de su ruta crítica de denuncia.
Ante este escenario, especialistas e instituciones recomiendan que los padres y tutores no se limiten a prohibir los videojuegos, sino que conozcan qué plataformas utilizan sus hijos, con quién interactúan y qué herramientas de comunicación tienen habilitadas.
Es importante configurar los controles parentales, utilizar contraseñas seguras, limitar las compras dentro de los juegos, revisar las opciones de privacidad y explicar a los menores que nunca deben compartir fotografías íntimas, datos personales, contraseñas o información sobre dónde viven o estudian.
También es fundamental enseñarles que si alguien dentro de un videojuego les pide mantener una conversación en secreto, solicita fotografías, ofrece regalos, amenaza, insiste en conocerlos personalmente o les hace sentir incómodos, deben cortar la comunicación y contárselo inmediatamente a un adulto de confianza.
La recomendación más importante es mantener abierto el diálogo. Un niño que teme ser castigado por contar lo que ocurrió puede optar por guardar silencio, mientras que un menor que sabe que será escuchado tendrá mayores posibilidades de pedir ayuda a tiempo.
Los videojuegos pueden ser espacios de entretenimiento, creatividad, competencia y socialización. El desafío está en conseguir que esa experiencia sea segura y adecuada para cada edad, porque detrás de cada avatar puede haber una persona real y, en internet, no siempre quien dice ser un niño lo es.





