Ruta Inka vuelve a Bolivia con una nueva expedición continental rumbo a México

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Las piedras milenarias de Tiwanaku, en el altiplano de Bolivia, volverán a marcar el inicio de una aventura que busca atravesar el continente hasta Tenochtitlán, en México. La Ruta Inka prepara una nueva expedición para 2027 y este sábado 12 de septiembre abrirá desde Copacabana su convocatoria internacional, con varios jóvenes ya interesados en sumarse al recorrido, incluso desde China.

El camino todavía no comienza, pero la historia ya tiene nuevos viajeros. El fundador y presidente de la Asociación Ruta Inka, Rubén La Torre Valenzuela, dijo a ABI que la actividad ya despertó el interés de jóvenes de varios países.

La propuesta reunirá a estudiantes, docentes, artistas, comunicadores y gestores culturales bajo la nueva travesía: Ruta Inka 2027 – En Busca de los Mexicas. Para La Torre, se trata de llevar el aprendizaje fuera de las aulas: “Ya no se estudiará estos lugares en teoría, ya no en cuatro paredes; será en el lugar, un sitio con historia y mucho conocimiento por transmitir”, destacó.

La primera etapa partirá el 21 de junio de 2027 desde Tiwanaku y llegará hasta Pasto, Colombia, en un recorrido de 30 días por territorios vinculados con las culturas aymara y quechua. Después, otros grupos continuarán la travesía por Centroamérica hasta Tikal, Guatemala, y finalmente hacia México, donde la expedición tiene previsto concluir el 21 de septiembre en Tenochtitlán.

No será la primera vez que la Ruta Inka convierta el continente en un aula. En 2010, jóvenes de diversos países partieron también del sitio milenario boliviano rumbo a Tikal. Entre ellos estuvo la estadounidense Abby Kathan, quien 16 años después todavía conserva una camiseta cubierta con las firmas y mensajes de sus compañeros.

Abby Kathan junto a algunos compañeros de la Ruta Inka en 2010

La camiseta guarda nombres, pero también un camino. Abby recuerda las montañas de Bolivia, las comunidades, las ceremonias, las largas jornadas de viaje y los momentos en que la expedición dejaba de ser solo una travesía para convertirse en música.

En Génova, Colombia, los jóvenes compartieron sus idiomas, bailes y canciones con los habitantes del pueblo. Una italiana tomó la guitarra y cantó “Jallalla Ruta Inka”; un expedicionario peruano hizo lo propio con “Ruta Inka, los pueblos te esperan”.

En los trayectos también sonaba “Bosque de banderas”, una canción de la delegación española que acompañó a los expedicionarios durante los recorridos y que evocaba el trayecto entre Tiwanaku y Tikal: “De Tiwanaku hasta Tikal, tramo a tramo por el Qhapaq Ñan”.

Para Abby, la riqueza de aquel viaje no estuvo solo en los paisajes. Estuvo en las personas que encontró en el camino.

Polera cubierta con las firmas y mensajes de los expedicionarios de la Ruta Inka 2010 que la estadounidense Abby aún conserva.

Una lesión que sufrió durante el Camino del Choro, en Bolivia, le impidió subir al Cotopaxi, un famoso volcán activo en Ecuador. Mientras sus compañeros emprendieron el ascenso, el colombiano Mauricio Revelo decidió quedarse con ella. Ese gesto dio origen a una amistad que continuó mucho después de que la expedición terminó.

Dos años más tarde, Abby regresó con su familia a Pasto para visitar a Mauricio y a los suyos. Después, él viajó a Estados Unidos y conoció a la familia de ella. La ruta había terminado, pero el camino entre ambos continuó.

Una nueva generación toma el camino

Ahora la historia busca nuevos protagonistas. La Torre afirmó que la Ruta Inka suma 26 años de trayectoria y que la convocatoria internacional permitirá seleccionar a los jóvenes que formarán parte de la expedición del año venidero.

La expectativa ya comenzó antes de la apertura oficial. El impulsor de la iniciativa informó que existen varios interesados en participar y que entre ellos hay jóvenes de China.

Entre quienes ayudarán a abrir esa puerta está Horacio Ferrándiz, antiguo expedicionario de 2011 y actualmente catedrático en una prestigiosa universidad del país asiático. Según La Torre, Ferrándiz seleccionará estudiantes que destaquen por su excelencia académica y por su interés en aprender lenguas indígenas.

Horacio Ferrándiz en Shanghái, China. Quince años después de su expedición, sueña con volver a la Ruta del Inka, esta vez también como cronista y con nuevos jóvenes para compartir el camino.

Las embajadas y universidades también tendrán un papel en la difusión de la convocatoria, con invitaciones dirigidas a instituciones de distintos países.

Bolivia se suma a la nueva travesía

En Bolivia, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) tendrá un papel académico en el primer tramo. Un convenio firmado en abril establece que asumirá la Segunda Vicepresidencia Académica de la Asociación Ruta Inka y colaborará en la selección de participantes, además de promover la participación de docentes, investigadores y estudiantes.

La iniciativa también recibió impulso desde Taraco, municipio desde el cual se gestionó respaldo institucional para la actividad. A partir de esa gestión, la Asociación Ruta Inka se acercó a la Cancillería boliviana para plantear el acompañamiento del país a la propuesta.

El recorrido también busca que las posibilidades económicas no determinen quién puede formar parte de la experiencia. La Torre explicó que la contribución de los participantes será voluntaria y que las universidades podrán considerar la situación de sus estudiantes.

Los participantes de la Ruta Inka 2010 bailaron con pobladores del Camino del Choro, en Bolivia. El encuentro convirtió el camino en una experiencia de intercambio, alegría y convivencia cultural.

Una ruta que busca continuar

Para La Torre, la continuidad del proyecto es ahora uno de los principales desafíos. La empresa que durante años aportó como patrocinadora dejó de existir el año pasado, por lo que busca ampliar los respaldos académicos e institucionales.

Además del convenio con la UMSA, informó que avanza en conversaciones con la Confederación Universitaria Boliviana y con legisladores para impulsar una norma de interés nacional.

La Ruta Inka también busca proyectarse como una iniciativa de integración y paz. La Torre afirmó que prepara la candidatura de la iniciativa al Premio Nobel de la Paz, porque considera que la experiencia cumple una función de acercamiento entre pueblos.

Como ejemplo recordó la expedición de 2009, cuando la ruta pasó por Colombia y Ecuador en un momento de tensión entre ambos países. Según relató, los expedicionarios fueron recibidos con afecto durante el recorrido, una experiencia que, a su juicio, demostró que la iniciativa puede tender puentes entre pueblos incluso en momentos de distancia política.

El fundador y presidente de la Asociación Ruta Inka, Rubén La Torre Valenzuela, y el canciller de Bolivia, Héctor Francisco Huanca Gutiérrez.

También busca apoyo diplomático. Según explicó a ABI, el canciller boliviano, Héctor Francisco Huanca Gutiérrez, instruyó a su equipo evaluar la difusión de la actividad y la posibilidad de que la convocatoria sea presentada desde la cancillería.

La Torre llegó a Bolivia para promover la difusión de la ruta y tiene previsto trasladarse a México con el mismo propósito.

El próximo sábado, mientras Copacabana reciba a los impulsores y antiguos expedicionarios, comenzará otra cuenta regresiva.

Faltarán nueve meses para que Tiwanaku vuelva a convertirse en punto de partida. Esta vez, el horizonte no será Tikal. Será México.

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