por: Arturo Yañez Cortes
Los últimos meses -para centrarnos sólo en los más cercanos- han sido bastante profusos en escándalos que han terminado invariablemente en procesos judiciales, principalmente penales; aunque al final del día lo realmente ocurrido en cada caso no ha podido ser esclarecido, pese a que hubo detenciones, liberaciones y demás cuestiones que simplemente son accesorias al fondo de esos asuntos.
Advierta amable lector que el proceso penal conforme ordena el art. 171 del CPP tiene como propósito dar con la verdad histórica o real de los hechos investigados y juzgados y, hasta la Constitución ensangrentada de La Calancha proclama por su art. 180. I como principio cardinal de la justicia ordinaria, dar con la verdad histórica de los hechos juzgados. Ello significa en buen romance que el sistema de administración de justicia penal, por lo menos, tendría mediante el proceso que responder a las clásicas preguntas del qué, el quien, el cómo, el cuándo, el por qué y el para qué.
No obstante, escándalo y show aparte; es muy pero muy frecuente que en casos de alta relevancia que involucran al poder político partidario o al económico, ninguna o la mayor parte de esas elementales indagaciones sean despejadas mediante el proceso penal, pues quienes investigan, la Fiscalía que dirige funcionalmente a la Policía, no puede y/o no quiere más allá de sus afanes y pomposos discursos, despejar aquellas elementales preguntas que orientan la investigación criminal moderna.
Y a las pruebas me remito: ¿Se ha descubierto lo que al final sucedió con las 100 maletas de la ex diputada traídas en un vuelo charter? ¿Se ha descubierto qué pasó con las cajas fuertes voladoras de Marsett? ¿Quiénes le encubrieron para que viva como jeque en Santa Cruz durante mucho tiempo? ¿Cuánto costó ese encubrimiento y quienes cobraron por el mismo? ¿Por qué la DEA no le avisó del operativo nada más ni nada menos que al mismísimo FGE que tuvo que enterarse por el informativo de la TV? ¿Lo de los lingotes de oro que un chango estaba sacando en otro vuelo charter? ¿Quién ordenó asesinar al Magistrado del Tribunal Agroambiental y por qué? ¿Esclarecieron alguno siquiera de los sicariatos?
Y así, la lista de “escandalettes” de moda podría continuar ad infinitum -incluyendo al actual de la “Mata Hari plurinashonal”- mostrando este patrón común en todos: producto de alguna filtración del putrefacto sistema, estalla el escándalo frecuentemente mediante algún pescado en flagrancia por lo que no queda otra que sacrificar algunas veces algunos alfiles y/o fusibles destinados a quemarse, se aplican detenciones preventivas y se arma el show con promesas de que: “se investigará caiga quien caiga” o estrategias envolventes de que: “todos somos iguales ante la ley” o “nadie está por encima de la ley” o similares mamadas; se producen allanamientos, detenciones preventivas (que más tarde son cambiadas por domiciliarias cuando amaina el escándalo y aparece invariablemente otro, flamante) y luego libertad pura y simple según va cediendo la tormenta (además que siempre aparece otra) y, al final del día… esa pomposa verdad real o histórica brilla, pero por su ausencia.
Y es que el sistema de administración de justicia -aplican excepciones, pero sólo eso- está profundamente penetrado como todo el estado, por la delincuencia organizada y ante esas sus ocasionales filtraciones, se blinda como “cheke cheke” para evitar dar con aquella farsa legal y constitucional de la verdad real o histórica de los hechos investigados y juzgados. Una cosa es hacer o simular que investigar y otra muy diferente hacerlo realmente; al extremo qué en el foro, a alguno ya le apodan “el lavandinas” pues parece usar en vez de la CPE, los II, el CP o el CPP o algunas herramientas de litigio estratégico, simplemente ese producto limpia toda mancha -no es propaganda de la marca, por si acaso- para lavar las diligencias y hacer aparecer como angelitos a personas bastante embarradas con la corrupción, pero poderosos económica o políticamente.
Y así vamos y nos va, proclamando estrategias envolventes como diría el bachiller, pero forjando un sistema organizado de encubrimiento sistemático que de vez en cuando presenta esas filtraciones o fisuras; pero al final del día, tiene la capacidad de encubrirse a si mismo, aunque para la platea ofrece algún espectáculo sobre lo accesorio precisamente para evitar penetrar al fondo y así, distraer a los ingenuos. Es que: “THE SHOW MUST GO ON”. Bryan May para el Gran Freddie Mercury de QUEEN





