EXCELENCIA EN LO QUE EMPRENDEMOS

Newspaper WordPress Theme
spot_img

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas 

Como una muletilla recurrente se repite la palabra excelencia para intensificar la expresión y la publicidad, empero, no se le asigna el sentimiento y la intensidad de trabajo que exige como condición la propia palabra; debido a que todas las palabras poseen condiciones para ser entendidas sin confusión o desviación en la interpretación.

 La excelencia es realizar todo lo que nos proponemos en grado óptimo y quedar disconformes porque mañana se lo puede hacer mejor; en fehaciente ejemplo de progreso personal y de la humanidad y de lo que Dios nos enseñó en su corta estancia por la tierra: edificar la fe.

Esa excelencia meditada la podemos incrementar con el prójimo, pero hablando, y la fórmula de sujeción es hablar, pues hoy la gente no habla sino a través de los medios electrónicos y mantiene sus errores, por ello, la dialéctica de Sócrates siempre será un medio intelectual seguro de disolución de nuestros complejos y la capacidad de exponerlos sin eufemismos: llanos y puros, sin ápice de vergüenza.

En el mundo actual comprobamos que, a nivel personal y como parte de la sociedad, se es capaz de acometer circunstancias que no son licitas, pero que producen satisfacción como la omnipresente corrupción y creen los políticos, no todos, que son costumbres útiles y enraizadas en la administración pública.

Poco a poco se pierde el contacto personal, entendiendo erróneamente que, compartir con alguien sin conocerlo es pérdida de tiempo y, aunque sea mi vecino no sé quién es, desperdiciando la oportunidad invalorable de sumar a un nuevo ser humano con sus ideas, conceptos y apetencias.

 Cómo se ha deteriorado el encuentro familiar en las comidas, que eran el epitome de fortalecimiento del diálogo entre sus miembros, sin distinción, pues los niños lanzaban su opinión sobre los temas de los mayores, recibiendo así una educación por audición y participación. Hoy, más parece un tronar de celulares con abandono recurrente de la mesa para contestar, que la paz de un trasvase ameno de experiencias edificantes.

Qué importancia tiene vivir en paz, pero el condicionante es escuchar, conocerse recíprocamente y aceptarse con las diferencias; dando vigencia palmaria al amor al prójimo. 

Debe tenerse en claro lo que se quiere decir y decirlo con el sentimiento que se disponga, porque el lenguaje posee poder, siendo la capacidad exclusiva del ser humano para abstraer, conceptualizar y comunicarse.


 

Abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA, Alta Gerencia para abogados UCB.HARVARD, Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación Interculturalidad y Educación Superior, docencia en Educación Superior, Derecho Constitucional, Consultor en CECAP, doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario en pre y posgrado.

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS

spot_img
spot_img