El dirigente del transporte pesado, Juan Carlos Borda, expresó su preocupación por la escasez de diésel en el departamento y aseguró que la situación continúa generando perjuicios para el sector. Indicó que, pese a las declaraciones de autoridades sobre un supuesto abastecimiento normal, la realidad que enfrentan los transportistas es distinta, ya que deben realizar largas filas para acceder al combustible.
Borda cuestionó las versiones que señalan que el suministro está normalizado y explicó que la ausencia de extensas filas visibles en algunos surtidores no significa que exista suficiente combustible. Según afirmó, muchos transportistas llegan directamente de sus viajes a esperar en las estaciones de servicio para garantizar el abastecimiento antes de emprender un nuevo recorrido.
«Los de YPFB salen a la prensa a decir que está normal el abastecimiento de combustible. Parece que cuando uno no ve una fila en un surtidor es porque no hay combustible. Entonces, después los compañeros están durmiendo, llegan de viaje, directamente a hacer las filas, porque esa es la preocupación para volver a viajar de nuevo. Y tanto así en Potosí, Oruro, La Paz, esa es de lógica, que hay que hacer fila toda la semana», manifestó.
El dirigente sostuvo que los transportistas permanecen hasta 24 horas en fila y denunció que en varios surtidores la venta de diésel se interrumpe durante la tarde, lo que provoca una mayor acumulación de vehículos y prolonga la espera para quienes no alcanzan a cargar combustible.
«Están haciendo fila las 24 horas los compañeros y a veces, como le digo, los surtidores… llega un horario que ya lo cortan la venta de diésel. Llega a las 2:00 de la tarde y dicen: ‘se acabó el combustible’. De ahí son las filas y el que no agarra tiene que quedarse, no puede salirse de la fila tampoco porque al otro día ya amanece otra fila», afirmó.
Borda remarcó que, desde la perspectiva del transporte pesado, la normalidad solo se alcanzará cuando cualquier conductor pueda ingresar a un surtidor y abastecerse sin necesidad de esperar durante horas.
«Normal vamos a decir cuando uno vaya a cualquier hora, esté de paso por acá, entre a un surtidor y cargue. Esa es la normalidad, pero no llegar a hacer una fila, así sea una hora, dos horas o tres horas; eso no tiene que haber», enfatizó.
Asimismo, denunció que actualmente existe un racionamiento en la venta de combustible, indicando que en algunos casos solo se permite cargar montos de 600 o 700 bolivianos, cantidad que, según explicó, resulta insuficiente para cubrir los recorridos habituales del transporte pesado.
«Se están racionando el combustible, a ese extremo hemos llegado ahora, que solamente están vendiendo a 600, 700 bolivianos. Entonces, directamente eso al sector pesado no alcanza ni para ir de aquí a Camargo», señaló.
El dirigente agregó que algunos transportistas que realizan trayectos más cortos logran abastecerse con montos de entre 700 y 1.000 bolivianos, suficientes únicamente para completar el viaje de ida y retorno a Tarija, tras lo cual deben volver a incorporarse a las filas durante uno o dos días para conseguir nuevamente combustible.
Finalmente, indicó que muchos conductores se ven obligados a buscar alternativas para llenar sus tanques, adquiriendo diésel por otros medios o almacenándolo en bidones, con el propósito de reunir aproximadamente 500 litros, volumen que les permitiría llegar hasta La Paz, donde nuevamente deben esperar en filas para abastecerse.
«Los compañeros buscan en bidones, buscan de otra manera para abastecerse y tratar de llenar un tanque. Con 500 litros ya alcanza para llegar a La Paz y allá hay que hacer la fila de nuevo porque uno no conoce a nadie».





