por: Raúl Pino-Ichazo Terraz
La Ilustración denota un compendio de evolución de la humanidad pues cuando se la revisa es ineluctable transitar prácticamente por la principal etapa de la historia de la evolución de la humanidad, específicamente entre la segunda Revolución Inglesa de 1688 y la Revolución Francesa de 1.779, aunque con ampliaciones hasta 1.830.
La Ilustración apeló a una moral sin ambiciones totalizadoras para lograr la felicidad de la humanidad mediante el progreso, posición fundamentada por Immanuel Kant y Condorcet, que nos proporcionaron la intelección necesaria en sus cogitaciones. Este progreso solamente se podía obtener mediante la educación, que fue una de las puntas de lanza de Juan Jacobo Rousseau y Pestalozzi; y cuánta razón llevaban, pues sin educación cualquier emprendimiento se fosiliza.
Esta evolución en la Ilustración es dinámica y la secuencia natural para consolidar el objetivo de Kant fue la lucha contra la superstición y el rechazo a una religiosidad dogmática tradicional, ámbito de lucha en el cual se distinguieron notablemente Berkeley, Voltaire y Helvetius; este movimiento unido al interés por las ciencias naturales y la proclividad a las matemáticas cuyos exponentes irredentos fueron Lavoisier y Humboldt, condujeron a un gran progreso en el terreno técnico que estructuró la Revolución Industrial y a un vitalismo pre evolucionista de autoría de Diderot y Lamarque.
La teoría del jus naturalismo creó el principio soberano de la nación por el cual se decantaron Pope y Montesquieu que, unida a la teoría del Contrato Social de Jean Jacques Rousseau generaron el republicanismo y la historicidad desde el aspecto social como lo describen en sus escritos Vico y Herder que apuntan a la fisiocracia que es la agricultura como fuente fundamental de la riqueza y, que aún, pese al tiempo transcurrido no se constituye en la preocupación básica de los gobiernos de Latinoamérica, sobre todo en BOLIVIA, que podía transformarse en el primer proveedor agrícola continental por su providencial diversidad geográfica. COCHABAMBA ostentó durante décadas el privilegio de ser el granero de Bolivia y, con el cuidado e implementación moderna podría haberse convertido en el granero de Latinoamérica, reiterando lo que apuntábamos líneas arriba.
La agricultura como fuente de independencia alimentaria fue una iluminada aserción de Turgot y Jovellanos, aprovechada por el liberalismo propugnado por Smith.
Esta evolución incontenible no hubiese arribado a su máxima expresión si la misma no determinara otros ámbitos importantísimos de la espiritualidad humana y, en ese terreno artístico destacaron las teorizaciones neoclásicas de Lessing y Baumgarten.
Simultáneamente irrumpió el predominio de la narrativa en la cual sobresalieron Fielding, Cadalso y Lizard, acciones que motivaron la creación del teatro burgués como realización de sus impulsadores Gay y Goldoni.
En la música se produjo un considerable salto musical en su extensión y profundidad que se establece de Purcell a Beethoven, a través de Vivaldi, Bach, Haydn y Mozart.
Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA, Interculturalidad y Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Derecho Aeronáutico Alta Gerencia para abogados UCB-HARVARD doctor honoris causa en Humanidades (IWA-University of Cambridge USA), profesor universitario en pre y posgrado.





