El presidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, Pascual Velásquez, advirtió que el principal riesgo durante un sismo no es el movimiento telúrico en sí, sino el colapso de las edificaciones, por lo que instó a fortalecer las medidas de prevención y a garantizar el cumplimiento de las normas de construcción sismo resistente en el país.
Velásquez informó que recientemente participó en una campaña de socialización en La Paz junto al Observatorio San Calixto, institución que realiza el seguimiento de la actividad sísmica en Bolivia desde hace más de un siglo. En ese encuentro, destacó una reflexión que, según indicó, resume la importancia de la prevención. “Los terremotos por sí solos no son los que matan personas, lo que mata a las personas es el colapso de las edificaciones”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la Sociedad de Ingenieros de Bolivia ha trabajado desde hace varios años en la elaboración de normativas técnico-legales destinadas a promover edificaciones sismo resistentes y estudios de suelo que permitan soportar los movimientos oscilatorios. Señaló que corresponde a los gobiernos municipales, a través de sus direcciones competentes, hacer cumplir estas disposiciones.
El presidente de la institución lamentó que, pese a la existencia de leyes y normas, estas no siempre se cumplen, ya sea por desconocimiento o por falta de interés. Recordó que Bolivia tiene riesgo sísmico, por lo que consideró indispensable reforzar las acciones preventivas antes de que ocurra un evento de gran magnitud.
Velásquez indicó que, en el caso de Tarija, el único edificio del que tienen conocimiento que fue construido con criterios sismo resistentes es el de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia. Asimismo, citó datos proporcionados por especialistas durante la campaña de socialización, según los cuales solo el 5% de los edificios a nivel nacional está construido para soportar un movimiento sísmico.
“Si hoy día, Dios mediante, no haya nunca un sismo, pero si lo habría, el colapso de edificaciones sería muy grande en el país”, manifestó, al advertir sobre las consecuencias que podría ocasionar un evento sísmico de gran intensidad.
Finalmente, atribuyó esta situación a una falta de cultura sísmica en Bolivia. Explicó que, al no haber experimentado sismos de gran magnitud, existe escasa concienciación sobre las medidas de prevención. Añadió que, además del incumplimiento de las normas por parte de las autoridades, algunos constructores optan por no aplicar criterios de construcción sismo resistente debido a que este tipo de edificaciones representa un incremento de entre un 10 y un 15% en los costos. Según afirmó, esa decisión de reducir gastos podría agravar las consecuencias de un eventual sismo, que “sería una catástrofe como la que otros viven en Venezuela”.





