Iván Ramos – Periodismo que Cuenta
Capítulo 1. El día que cambió la historia de FANCESA
Era martes. El 28 de septiembre de 1999 un martillazo en una subasta realizada en La Paz cambió el destino de la Fábrica Nacional de Cemento Sucre (FANCESA).
Ese día, el Estado boliviano adjudicó el 33,34% de las acciones de la cementera a SOBOCE, dentro del proceso de privatización impulsado por el Gobierno de entonces.
SOBOCE desembolsó 26 millones de dólares para adquirir ese paquete accionario. Desde ese momento comenzó una disputa empresarial, política y judicial que, más de dos décadas después, continúa sin una resolución definitiva.
CAPÍTULO 2. EL CONTROL DE LA ADMINISTRACIÓN
La compra de las acciones no fue el único paso.
En diciembre de 1999, SOBOCE firmó un convenio con la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca mediante el cual pagó 12 millones de bolivianos para obtener la administración exclusiva de FANCESA durante siete años y la facultad de designar a sus directores.
Años después, la entonces Autoridad de Fiscalización y Control Social de Empresas (AEMP) concluyó que ese acuerdo vulneraba el Código de Comercio al restringir los derechos de los demás accionistas.
Como consecuencia, tanto SOBOCE como la Universidad fueron sancionadas con multas de Bs 400.000.
CAPÍTULO 3. LA REVERSIÓN Y EL INICIO DE LA BATALLA JUDICIAL
El 1 de septiembre de 2010, el presidente Evo Morales firmó el Decreto Supremo 0616.
La norma revirtió el 33,34% de las acciones de SOBOCE a favor de la Gobernación de Chuquisaca, pero estableció una condición: la entidad departamental debía pagar el valor de ese paquete accionario luego de una valuación realizada por una empresa independiente y dentro del plazo fijado por el decreto (180 días).
Ese mismo año comenzó otro frente judicial.
FANCESA demandó a SOBOCE por competencia desleal, argumentando que la empresa utilizó el paquete accionario de la cementera como garantía para obtener un crédito de Bs 35 millones destinado a ampliar su planta de Viacha, beneficiando —según la demanda— a un competidor con recursos vinculados a FANCESA.
La justicia terminó dando la razón a la cementera chuquisaqueña.
En mayo de 2015, el Tribunal Supremo de Justicia declaró infundado el recurso de casación presentado por SOBOCE dentro del proceso por competencia desleal.
CAPÍTULO 4. ENTRA EL GRUPO GLORIA
Mientras el litigio seguía su curso, cambió el propietario de SOBOCE.
El 17 de diciembre de 2014, el Grupo Gloria, del Perú, tomó el control de la empresa boliviana.
Desde ese momento, el conglomerado peruano heredó tanto los activos como los litigios de SOBOCE.
En los hechos, si la Gobernación de Chuquisaca llegara a pagar el valor del 33,34% de las acciones revertidas por el Decreto Supremo 0616, el beneficiario sería el actual propietario de SOBOCE: el Grupo Gloria.
CAPÍTULO 5. UNA CONDENA MILLONARIA QUE SIGUE ABIERTA
El conflicto volvió a escalar en febrero de 2025.
El Tribunal Supremo de Justicia confirmó la condena que obliga a SOBOCE a pagar Bs 744.315.432 a favor de FANCESA por competencia desleal.
Sin embargo, el 30 de mayo de 2025, la Sala Constitucional Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz dejó sin efecto ese fallo y ordenó que el Tribunal Supremo emita una nueva resolución.
La decisión fue enviada al Tribunal Constitucional Plurinacional para su revisión obligatoria, por lo que el caso continúa pendiente.
CAPÍTULO 6. EL CASO LLEGA A ESPAÑA
Cuando parecía tratarse únicamente de un conflicto empresarial boliviano, el caso adquirió una dimensión internacional.
Una investigación policial en España reveló reportes según los cuales el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, habría instruido a su equipo gestionar una llamada o una reunión con el presidente de Bolivia, Luis Arce.
Según esos reportes, el objetivo era realizar gestiones vinculadas al Grupo Gloria.
La revelación volvió a colocar el conflicto FANCESA-SOBOCE en el centro del debate político y judicial, más de 26 años después de aquel martes de septiembre de 1999 en el que un martillazo inició una de las disputas empresariales más largas y controvertidas de la historia reciente de Bolivia. /ERBOL





