Las celebraciones de San Juan de antaño en Tarija estaban marcadas por una serie de costumbres familiares y comunitarias que con el paso de los años han quedado en la memoria de quienes las vivieron. Así lo relató el costumbrista tarijeño Juan Flores, quien compartió recuerdos de las prácticas tradicionales que acompañaban esta festividad.
Flores explicó que, a diferencia de la actualidad, no era común la compra de juegos pirotécnicos. En su lugar, se utilizaban unos frutos conocidos como “cuchicuchis”, que producían un fuerte estallido al reventar.
“No se compraban juegos pirotécnicos para nada. Había unos tipos de frutos así que llamaban cuchicuchis. Ellos reventaban como petardos, fuertes, reventaban, ¿no? Entonces era lindo”, recordó.
Otra de las tradiciones que evocó estaba relacionada con el agua durante las celebraciones. Según contó, cuando alguien se quedaba dormido durante los festejos, era despertado de una manera muy particular por sus familiares.
“Cuando te dormías en el festejo llegaba la mamá con un vaso de agua, y te echaba el agua, y decían San Juan, San Juan, San Juan, San Juan. Y de un brinco tenía que estar de pie. Y cuando llegaba algún amigo o pariente a la casa, echaba el vaso de agua en la cara”, relató.
El costumbrista también recordó la denominada “tiliada”, una práctica tradicional que se realizaba especialmente en el área rural y que consistía en cortar por primera vez el cabello de origen del niño más pequeño de la familia.
“También se hacía la famosa tiliada en la fiesta de San Juan, una costumbre muy bonita en el campo que es cortar los primeros pelitos del más pequeñito en el hogar”, señaló.
Explicó que esta costumbre se aplicaba tanto a varones como a mujeres cuando alcanzaban determinada edad y que estaba acompañada por una creencia transmitida por generaciones.
“A todos los niños con su cabellito de origen, llegaba a cierta edad, se lo cortaba el cabellito, al más pequeño de la casa, a los cuatro años, cinco años, seis años, en fin. Barón o mujer igual se cortaba. ¿Y por qué tenía que cortarse? Porque nos decían nuestros padres, nuestros abuelos, que si manteníamos el cabello original, esto atraía el rayo”, afirmó.
Asimismo, indicó que quienes participaban de esta ceremonia debían entregar algún aporte en especie.
“Pero tenía que dejar algo en especie. Bueno, aquí no era plata, ¿no? En especie, llegaban con su gallina, llegaban cualquier cosa, entonces para la fiesta después”, agregó.
Entre las costumbres vinculadas al área rural, Flores recordó también la tradición de marcar y adornar a los animales durante estas fechas.
“En el campo se pintan a las ovejitas, a las vaquitas también se les pinta, se les pone nombre, inclusive, o sea, como si se les bautizara, digamos, ¿no? Todo para recordar cuando Jesús se bautizó”, explicó.
Finalmente, destacó el valor de compartir estas fechas en familia y señaló que, pese a los cambios en las costumbres, la reunión alrededor del fuego continúa siendo una forma de mantener vivo el espíritu de San Juan.
“Tenemos que aprovechar todas las oportunidades de estar con la familia. En este caso, yo, nosotros y mi familia, sacamos el brasero, nos ponemos dos, tres palitos de leña encima y listo, ahí estamos a la vuelta, toditos, ¿no? Unos con té con té, otros con sus dianitas, ahora que se ha impuesto, las salchichas”.





