por: Raul Pino-Ichazo Terrazas
Sinsentido es un pensamiento, palabra o acción ilógica y absurda. Fehacientemente es una infamia a la Patria lo que los bloqueadores ejecutan, recibiendo de la misma honor, identidad, pertenencia y ámbito seguro para progresar en el desarrollo humano.
La dimensión de la palabra es contundente porque visualiza en la conciencia la ofensa, aunque la infamia haya perdido su sentido jurídico en la actualidad, empero, quien comete infamia a la Patria es autor y un cómplice de un delito malévolamente planificado para destruir, no para alcanzar vindicaciones que mejoren el desarrollo humano, como citábamos, de los trabajadores bolivianos, que inequívocamente son utilizados por los reductos del narcotráfico, que disponen de capital para atraer a los ingenuos, que no lo son tal pues conocen las providencias del vil metal.
La infamia a la Patria se refiere a la conducta reprochable de los individuos que no actúan por voluntad propia y convicción creíble, sino por un plato de lentejas, aun cuando esta actitud no estuviese castigada por la ley.
Haré en esta columna acentuación en la inmensa importancia de la palabra, una facultad concedida por Dios para expresar un pensamiento por medio del lenguaje. Tan vital es su uso correcto porque es una promesa basada en el honor de cumplir su palabra, mantenerla o o prometer bajo palabra.
Los dirigentes agremiados juran bajo palabra cumplir fielmente los elevados estatutos de su organización y a la mismísima CPE. confiriéndoles la facultad de organizarse y no los cumplen, pues les sobrepuja la codicia y la ambición personal degradando a su propia organización.
El discernimiento es una excelsa palabra que denota la capacidad del humano a distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo permitido y lo prohibido. Se ha aplicado para procesar la imputabilidad en la delincuencia de los bloqueadores que cometen el crimen de lesa humanidad privando a las poblaciones de Bolivia adquirir alimentos, con la altísima y cierta posibilidad de generar inanición; muy vulnerables son los estratos de los niños y los de la tercera edad; en general todos, pues el que no come muere.
La absoluta indisciplina social que desconoce la dirección y la regulación de la conducta individual que debería ser un derrotero de realización en la familia, en la comunidad y en la nación.
El daño económico a la nación es, hasta el momento, pues sigue la demencia, incalculable, tanto en bienes materiales, un lucro cesante invalorable para los productores de bienes de alimentación, muchos perecederos con pérdida total, la interrupción del transporte para la industria y la ralentización de la economía del país, que no perdona los desmanes de los bloqueadores y castiga a la población, exenta de toda culpa. Además de la crispación que se causa a la misma, con repercusiones de orden psíquico.
Responsabilidad no la hay debido a que las palabras y su semántica para evitar la confusión son desconocidas en el diálogo; palabras bien escogidas para conciliar cualquier controversia o injusticia social y, es precisamente la palabra que forma y estructura el diálogo; acción de conciencia y dignidad que cura todo, amaina la intemperancia, deshabilita el odio y crea puentes de entendimiento, sostenidos por la prudencia en el hablar y el recurrir al ejemplo de la palabra de Dios, que transformó al mundo, y que es la última palabra que se da como definitiva para el retorno de la paz.
Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA, Alta gerencia pata abogados, UCB-HARVARD, Derecho, Aeronáutico, Interculturalidad y Educación Superior, Docencia en Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Consultor con título de CECAP, doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario en pre y posgrado.





