El Gobierno acogió la apertura al diálogo planteada por la Central Obrera Boliviana (COB) y confirmó su participación en una eventual mesa de negociación para abordar la crisis que atraviesa el país. No obstante, pidió que el proceso se desarrolle sin condiciones y con una agenda centrada en las demandas sociales.
“Abrimos los brazos a cualquier espacio y escenario de diálogo. (…) Qué bueno que la COB esté llamando a un diálogo, el gobierno va a asistir naturalmente, pero que sea un diálogo honesto, transparente, realista y que sea un diálogo sobre temas de la demanda y la necesidad social de la gente. (…) Tiene que ser un diálogo sin condiciones, democrático y generativo”, afirmó el canciller Fernando Aramayo al referirse a la convocatoria realizada por la COB.
La autoridad saludó el cambio de postura de la organización sindical y señaló que el Ejecutivo ha insistido en el diálogo desde el inicio del conflicto. Sostuvo que el presidente Rodrigo Paz y sus ministros han acudido a todos los espacios de conversación planteados durante la crisis.
Aramayo afirmó que el diálogo debe centrarse en las demandas sociales y no en presiones o condicionamientos. Asimismo, destacó que la COB cumple un papel de interlocución entre los trabajadores y el Estado para canalizar las necesidades de sus representados.
Horas antes, la COB presentó al Gobierno una “conminatoria y planteamiento de pacificación y recuperación del país”, estructurada en ocho ejes temáticos que incluyen garantías para la protesta social, compromisos económicos, protección de empresas públicas, empleo, seguridad social y transparencia institucional.
El ejecutivo de la COB, Mario Argollo, pidió una respuesta inmediata a la propuesta y advirtió que, de no existir atención gubernamental, las movilizaciones podrían masificarse en calles y carreteras. No obstante, el documento entregado al Ejecutivo no incluye el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz que sostenían algunos sectores movilizados. /Erbol





