El reconocido músico tarijeño Alejandro Cortés Gutiérrez nació en Tarija el 9 de febrero de 1937. Fue abogado de profesión e intérprete, además de una de las figuras más representativas de la música chapaca a través de su participación en el histórico trío Los Cantores del Valle.
Alejandro Cortés estuvo casado con doña Cristina Castellanos, con quien formó una familia integrada por sus hijos Susana Verónica y Alejandro Cortés Castellanos. Desde muy joven mostró una marcada inclinación por la música y el canto, afición que compartió con su hermano menor, Bernardo Cortés.
Según se recuerda, ambos estuvieron vinculados a la actividad musical durante sus años estudiantiles y universitarios, etapa en la que comenzaron a desarrollar su talento artístico y su cercanía con la música tradicional tarijeña.
La historia de Los Cantores del Valle comenzó en agosto de 1958, cuando se fundó el trío integrado por Bernardo Cortés, Oscar Sánchez y Juan de Dios Flores Prada. Sin embargo, Alejandro Cortés se incorporó al conjunto a principios de 1963, convirtiéndose posteriormente en una de las voces más representativas de la agrupación.
Ese mismo año, en agosto, el grupo viajó a la ciudad de La Paz acompañando a la delegación de deportistas tarijeños que participaba en las Primeras Olimpiadas Universitarias. Durante ese viaje también se integró el guitarrista Carlos Porcel, conformando una nueva etapa para la agrupación.
Fue precisamente en esa visita a La Paz donde lograron grabar su primer disco de formato pequeño, un hecho considerado histórico al tratarse de la primera grabación discográfica con música tarijeña.
Conocido cariñosamente como “Choncana”, Alejandro Cortés se destacó como la voz principal de Los Cantores del Valle, estilo interpretativo que lo acompañó durante toda su trayectoria artística y que se convirtió en una de sus principales características.
A lo largo de su carrera logró grabar 12 discos entre cassettes, CDs y videos, dejando un importante legado musical para Tarija y Bolivia. Sus constantes giras artísticas le permitieron llevar su música a distintas ciudades y países, logrando que las composiciones y ritmos tarijeños alcanzaran reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.
Tras una extensa trayectoria dedicada a la música, Alejandro Cortés falleció el 27 de diciembre de 2015 en el Hospital Obrero de la ciudad de Tarija. Padecía una enfermedad hepática que terminó provocando su deceso. Tenía 78 años de edad.
Sus restos descansan en el Cementerio General de la capital chapaca, mientras que su legado permanece vivo en la historia musical de Tarija y en las grabaciones que inmortalizaron su voz como uno de los máximos exponentes de la música tradicional del valle.
Información extraída del libro Vidas Luminosas, de René Aguilera Fierro.





