Cada 5 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una iniciativa impulsada por las Naciones Unidas desde 1972 con el objetivo de promover la acción climática, frenar la contaminación, proteger la biodiversidad y fortalecer la sostenibilidad. En Tarija, la fecha adquiere especial relevancia debido a su riqueza ecológica y a las amenazas que enfrentan diversos ecosistemas estratégicos del departamento.
Entre los temas que concentran la atención ambiental se encuentra el proyecto de la Presa El Carrizal, una iniciativa hidroeléctrica proyectada que mantiene posiciones encontradas en la región. Mientras sectores promotores sostienen que la obra podría cubrir hasta el 70% de la demanda eléctrica nacional ante la disminución de los ingresos provenientes de los hidrocarburos, comunidades del Chaco y especialistas ambientales expresan observaciones y cuestionamientos sobre sus posibles impactos.
Las alertas se centran principalmente en el comportamiento sedimentario de la cuenca. Organizaciones que advierten sobre el riesgo de que la infraestructura se convierta en una “trampa de sedimentos extremadamente costosa”, debido a que el río Pilcomayo transporta más de 200 millones de toneladas de sedimentos por año. A ello se suman observaciones relacionadas con la transparencia de los estudios de diseño final del proyecto.
Otro de los puntos críticos se encuentra en la Presa San Jacinto, considerada el principal reservorio hídrico y uno de los principales atractivos turísticos de la capital tarijeña. El Gobierno Municipal de Cercado denunció que varias cabañas y establecimientos turísticos instalados en las orillas del embalse estarían generando contaminación debido al filtrado de aguas residuales provenientes de cámaras sépticas.
Si bien los reportes técnicos señalan que la calidad general del agua se mantiene dentro de parámetros aceptables, también se advirtió un incremento en los niveles de coliformes fecales. Frente a esta situación, un Juzgado Agroambiental emitió resoluciones de desalojo para aquellos recintos que incumplen la normativa ambiental y territorial vigente, con el propósito de reducir los impactos sobre el ecosistema y los sistemas de riego.
Los incendios forestales continúan siendo otra de las principales amenazas para el departamento. En temporadas críticas, el fuego llegó a afectar a miles de hectáreas, generando daños significativos en los ecosistemas tarijeños. Ante esta problemática, la Gobernación activó la estrategia interinstitucional “Tarija Sin Fuego”, destinada a coordinar acciones entre bomberos, Policía, municipios y comunidades rurales para prevenir y responder de manera rápida a los chaqueos y quemas descontroladas.
La situación del río Guadalquivir también ocupa un lugar central dentro de la agenda ambiental. El crecimiento urbano desordenado, la demanda de agua para consumo humano, la extracción ilegal de áridos y el vertido de aguas servidas son identificados como factores que ejercen una fuerte presión sobre la cuenca.
Con el objetivo de frenar este deterioro, fue conformado el Comité de Vigilancia para el Cuidado del Río Guadalquivir, instancia que busca garantizar el cumplimiento de la Ley de Protección del Río Guadalquivir, evitar loteamientos en áreas verdes cercanas e impulsar campañas de educación ambiental dirigidas a la población.
La Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía continúa siendo escenario de uno de los conflictos socioambientales más importantes del departamento. Petrobras Bolivia ratificó que cuenta con licencia ambiental para desarrollar actividades de exploración y explotación hidrocarburífera, específicamente en bloques como San Telmo Norte y Astillero.
Diversos colectivos civiles, activistas y organizaciones mantienen su rechazo a estas actividades y sostienen que la preservación de Tariquía debe prevalecer frente a cualquier intervención que pueda afectar este ecosistema.
Otro foco de preocupación ambiental corresponde a los Bosques de Aranjuez, declarados Área Protegida Municipal. El sector enfrenta presiones derivadas de loteamientos, construcciones clandestinas y apertura ilegal de caminos, conflictos que han llegado a instancias judiciales debido a disputas por derechos propietarios dentro del área protegida.
Ante esta situación, un Juzgado Agroambiental dispuso medidas precautorias para paralizar cualquier obra civil o actividad de deforestación. Paralelamente, proyectos impulsados por el Gobierno Municipal de Cercado y organismos lograron recuperar hectáreas del bosque mediante iniciativas basadas en la naturaleza, fortaleciendo su función como espacio de preservación ambiental y como zona de protección para el río Guadalquivir.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, estos temas reflejan los principales desafíos ambientales que enfrenta Tarija y la importancia de las acciones orientadas a la conservación de sus recursos naturales y ecosistemas estratégicos.





