La visión de Silvio Garattini sobre la longevidad se apoya en décadas de investigación y en la propia experiencia de vida del oncólogo. A sus noventa y siete años, el fundador del Instituto Mario Negri sostiene que los pilares de una existencia prolongada y saludable no residen en fórmulas milagrosas, sino en la constancia de dos hábitos: actividad física regular y alimentación moderada.
Durante sus múltiples intervenciones públicas, Garattini ha reiterado la importancia de caminar a diario. Según recomendo a Corriere della Sera “al menos cinco kilómetros al día”, a un ritmo lo bastante rápido como para obtener beneficios aeróbicos. Insiste en que “tiene que haber algo de fatiga, que consiste en dificultad para respirar y aumento de la frecuencia cardíaca”, desmarcando el ejercicio real de una mera caminata recreativa.
Quienes se preguntan cómo empezar a cuidar su salud pueden encontrar en Garattini una guía simple. El oncólogo subraya que la clave es la regularidad, no la intensidad extrema ni los desafíos deportivos. Según explica, el rango saludable de ejercicio semanal se sitúa entre 150 y 300 minutos, y superar ese umbral no produce ventajas adicionales. Así, la ciencia respalda el consejo de privilegiar la constancia: moverse cada día, pero sin excesos.

“No existe un momento tarde para comenzar”, aseguró Garattini. Incluso a edades avanzadas es preferible iniciar una rutina de movimiento antes que permanecer inactivos. La actividad física, además, “mejora la circulación, incluso en el cerebro. Y promueve la socialización”, señala el experto, quien considera que caminar acompañado fomenta vínculos y refuerza el bienestar emocional junto al físico.
La alimentación ocupa un lugar central en su enfoque. Garattini advierte que la dieta debe ser variada y, sobre todo, contenida. “Para vivir más lo importante no es comer cinco veces al día, sino en pequeñas cantidades”, afirmó. Esta estrategia, más allá de aportar nutrientes, ayuda a reducir la acumulación de contaminantes presentes en los alimentos. El experto aconseja levantarse de la mesa “con un poco de hambre” y recalca: “Lo que importa es comer poco, incluso si lo hago cinco veces al día; lo que importa es el total”.

La evidencia científica, según Garattini, respalda la idea de que “con un 30% menos de comida, se vive un 20% más”. No se trata de ayunar ni de seguir regímenes restrictivos, sino de ajustar la cantidad total. El investigador matiza que, según algunos estudios, no existen diferencias sustanciales entre espaciar las comidas y comer libremente, siempre que se mantenga la moderación.
Un aspecto relevante de su mensaje es el papel de la prevención. Garattini recuerda que muchos problemas crónicos, incluidas algunas formas de cáncer, están relacionados con malos hábitos y podrían evitarse con cambios sencillos en la vida cotidiana. Para el oncólogo, la prevención comienza mucho antes de que la enfermedad se manifieste, en gestos tan simples como “caminar más y comer menos”.
Hábitos sostenibles y salud pública

La propuesta de Garattini es clara: el bienestar y la longevidad están al alcance de todos, sin importar la edad ni la condición previa. El oncólogo insiste en que adoptar rutinas saludables es un acto de generosidad hacia uno mismo y hacia los seres queridos, ya que “si estamos bien, nuestras familias no sufren; es un acto de generosidad hacia nuestros seres queridos”.
En una entrevista reciente con el El Mundo, el oncólogo contó en qué se basa su alimentación diaria: “Por la mañana, tomo un vaso de zumo de naranja, a veces fruta; para el almuerzo, un poco de pasta (no más de 50 g); si estoy en el hospital, un trozo pequeño de pizza o una taza pequeña de arroz y un plátano; por la noche, suelo tomar un primer plato y consumo proteínas, especialmente legumbres y pescado. Como muy poca carne”.
En palabras del propio Garattini, la clave para vivir más años con buena salud no reside en “dietas extremas ni rutinas imposibles”, sino en hábitos diarios sencillos, sostenidos y accesibles. Así, su mensaje se consolida como una invitación a repensar la longevidad desde la sencillez y la perseverancia, priorizando el movimiento y la moderación alimentaria como los fundamentos de una vida plena. /portal Infobae





