“La metodología del diálogo es más valiente que las armas”, afirmó el presidente Rodrigo Paz al marcar distancia de la confrontación y ratificar que mantendrá la concertación como eje para enfrentar los conflictos sociales y políticos que atraviesa el país, pese a las presiones y medidas de fuerza impulsadas por sectores radicales a través de los bloqueos.
Durante una entrevista con CNN la noche del lunes, el mandatario sostuvo que la salida a los problemas nacionales no pasa por el uso de la fuerza, sino por la construcción de acuerdos y el entendimiento entre bolivianos.
“Siempre lo he hecho así. No voy a cambiar ahora. La metodología del diálogo es mucho más valiente que las armas”, afirmó el jefe de Estado al ser consultado sobre la tensión social y los bloqueos instalados en la carretera La Paz–Oruro.
Paz aseguró que Bolivia atraviesa una etapa de transformación profunda tras dos décadas de un modelo político y económico que —señaló— dejó estructuras de corrupción y grupos de poder acostumbrados al control del Estado.
“Estamos cerrando un ciclo y construyendo una nueva etapa para la patria”, sostuvo.
En ese contexto, defendió las medidas económicas aplicadas por su administración en los primeros seis meses de gobierno, entre ellas la reducción del gasto público, la eliminación de compras estatales directas y el retiro gradual de subsidios a los combustibles.
El mandatario explicó que estas decisiones afectaron intereses económicos ligados a redes de corrupción que, durante años, obtuvieron beneficios millonarios mediante contratos irregulares y subvenciones estatales.
En relación con las movilizaciones y protestas, Paz señaló que existen demandas sociales legítimas acumuladas durante décadas, pero afirmó que también operan sectores políticos interesados en frenar el proceso de transformación impulsado por el Gobierno nacional.
Además, denunció campañas de desinformación en redes sociales. Según indicó, circulan versiones falsas sobre supuestas privatizaciones del agua y la educación, además de rumores sobre medidas contra productores agrícolas.
En esa línea, insistió en que el Gobierno mantendrá abiertos los espacios de diálogo y destacó la participación de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organismos de Derechos Humanos en los acercamientos con distintos sectores sociales para atender inquietudes y demandas.
Respecto al malestar ciudadano por el abastecimiento de combustibles, Paz reconoció que la importación de gasolina de baja calidad provocó preocupación y molestia en la población. También recordó que los contratos para la compra de combustible fueron heredados de la anterior administración, situación que —afirmó— ocasionó daños al parque automotor.
En ese contexto, cuestionó el manejo de YPFB y denunció que la estatal petrolera carecía de laboratorios adecuados para verificar la calidad de los carburantes, pese a los elevados recursos que manejó durante años.
“El gerente general tenía una casa de ocho millones de dólares y no había un laboratorio para certificar o verificar la gasolina”, afirmó.
Por otra parte, resaltó que el país empieza a mostrar señales de recuperación económica y aseguró que Bolivia apunta este año a alcanzar niveles históricos de exportación comparables con los registrados en 2013, pese a la caída de las reservas de gas natural.
Finalmente, el presidente llamó a la unidad nacional y aseguró que la verdadera paz para Bolivia dependerá de superar las divisiones sociales, regionales y raciales que durante años afectaron la convivencia entre bolivianos.
“La verdadera paz es terminar con el odio y construir confianza entre todos”, concluyó. /ABI





