Wara Vargas sobre su ingreso a la Biblioteca Pública de New York: “Esas fotos van a vivir más que yo”

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por: Jimena Mercado – AGENCIA DE NOTICIAS AMBIENTALES

Wara Vargas Lara, nacida en Cochabamba, supo desde niña que por sus venas corría sangre de artistas; de su padre Mario Vargas Cuellar, el laureado pintor de las luchas sociales e indigenistas y de Felicidad Lara Bustillos, la madre artesana que creó las muñecas “Pilinchas”. Se convirtió hace poco en la primera fotógrafa documentalista boliviana en ingresar con obra propia a la Biblioteca Pública de New York.

Con la humildad de las grandes que alcanzan proezas propias a pulso de trabajo y tesón, afirma que se sintió sorprendida con una invitación formal para dejar algunas de sus fotografías en el archivo de The New York Public Library, para la sección de América Latina, y que consciente de que su obra vivirá más que ella quiso revelar fotos analógicas a la antigua, en estudios newyorkinos.

“Recuerdo la primera vez que fui a New York, hace 13 años. Apenas tenía plata y almorzaba hot dog de cuatro dólares en la calle. Había ganado un concurso de fotos y me lancé a ver por primera vez mi foto expuesta. Fue hermoso y lo recuerdo siempre con mucha alegría (…). Este año volví a ir, pero con una gran emoción en mi corazón. Estaba yendo cargando una parte de mi vida, las fotos de mis más profundos intereses”, escribiría por sus redes sociales.

A la distancia, la Agencia de Noticias Ambientales (ANA) realizó una entrevista a la talentosa fotógrafa, quien vive junto a su pareja en el valle cruceño. Prefirió el sonido de la naturaleza cerca al río al bullicio de las grandes ciudades.

Una de las fotos de la serie «Sueña» con las cholitas en el agua. Foto resguardada de Wara Vargas

ANA: ¿Wara, cuéntanos cómo se te anunció que tu obra había sido seleccionada para ser parte del archivo de la Biblioteca Pública de New York ?

W.V: Todo empezó con un correo de unas personas de Estados unidos que querían hacer una video llamada para conversar de una propuesta.

Y fue muy lindo recibir esa llamada, justo el día que la Gobernación de Cochabamba homenajeaba a mi padre. Ese día me reuní por videollamada con la Elizabeth Cronin, encardada de la Colección de Fotografía y la investigadora de estampa y fotografía de la Biblioteca Pública de Nueva York.

El trabajo de ellas es investigar sobre el trabajo de fotógrafos y fotógrafas que, por diversas razones, no forman parte de los círculos tradicionales de Nueva York ni han estado bajo la mira de grandes editores.

Ellas buscaban talentos que estuvieran fuera de los circuitos académicos tradicionales que suelen dominar los archivos de las bibliotecas. Yo no se con certeza cómo llegó a encontrar mi trabajo,  pero sospecho que fue a través de mi libro Makinmanta sobre parteras tradicionales, que también llegó a su colección.

Me emocionó mucho descubrir cuando entré a ese reunión virtual, que ellas ya sabían de mi historia, ya sabían de mis exposiciones, ya sabían muchas cosas sobre mi. Ahí me di cuenta de que no era una reunión de un día, sino que habían pasado meses a partir de tener mi nombre, investigando y  valorando si realmente mi obra merecía estar ahí estar ahí en su Biblioteca. Hay muchos nombres que llegan y ellos también evalúan muchas cosas, para ver que realmente sean personas que merezcan estar ahí… Supongo que también tiene que ver sus trayectorias.

Wara Vargas (primera de la derecha) junto a las especialistas del archivo de fotos de la Biblioteca Pública de New YorkFoto cortesía

ANA: Y el impacto que has logrado a lo largo de estos años con toda tu obra ¿verdad?

W.V: Y también lo interesante es que ellos querían algo de lo que se había hecho con las mujeres barranquilleras de Mapiri. Les interesaba mucho que hablemos de las mujeres que trabajan con el oro. Y todavía no me habían propuesto que sea una de las fotos que quisieran tener en el museo, pero era algo en lo que me querían hablar, también querían hablar de Sueña, querían hablar de Ajayu. Ya tenían obras de las que querían saber más. Y después me dijeron que fue un gusto conocerme y que se irían a comunicar conmigo. Nada más.

ANA: ¿Qué fecha fue eso?

W.V: Eso fue el día que le hicieron el homenaje a mi papá (25 de abril de 2025). Tardó un poco, y después de varios meses se volvieron a contactar conmigo y ahí supe que obras ellos querían tener en su biblioteca.

ANA: ¿Cuándo es que viajas a Nueva York ya llevando tu obra? ¿Cómo ha sido esto? Porque hay varias fotos que compartiste dentro de la Biblioteca Pública de New York y estás firmando sus fotografías.

W.V: Sí, en febrero de este año hemos viajado. Se tenía que entregar en noviembre del año pasado, pero al final era muy apresurado y los pasajes eran caros, yo podía haber mandado por courrier.  Pero yo he decidido viajar.

Una de las fotos de la colección de mujeres barranquilleras, aquellas que extraen oro de manera artesanal. Foto: Wara Vargas

ANA: Además de las mujeres barranquilleras y las cholitas en el agua de tu serie “Sueña”, ¿qué otras fotografías seleccionaron?

W.V: Les ha gustado también la serie de Ángeles de Barcelona, que está realizado en analógico.  Y puede darme el placer de hacer las ampliaciones yo misma en el laboratorio del The Bronx Documentary Center, con la ayuda de Carlos de la Sancha.

ANA: ¡Qué maravilla! …¿Cuántas fotos finalmente eligieron para ser parte del archivo de la Biblioteca?

W.V: Han decidido que querían tener una pequeña parte de mi obra, como un resumen. Eligieron dos fotos de las mujeres barranquilleras de la Amazonía, otras fotos de Sueña y las fotos de “Identidad” de la serie kawaii, también la de Los Ángeles.

ANA: ¿Y cuánto has tenido que ampliar tus fotos? ¿De qué tamaño son?

W.V: Las fotos de las mujeres barranquilleras son de un metro por setenta.  Las fotos de Sueña y de Identidad deben ser como de ochenta por 60 centímetros, y las fotos de Los Ángeles son de cuarenta por cuarenta centímetros.

ANA: El ingresar a este museo, a esta biblioteca, a ser parte ya del archivo, ¿qué implica para tu carrera?

W.V: Yo creo que, más que para mi carrera, yo siento que el que estén las fotos ahí, de alguna manera simboliza que esas fotos van a vivir más que yo, porque están resguardadas, como esos libros antiguos que los tienen bien cuidados. Toda la historia de la humanidad bien protegida, Y por eso también quería que tengan copias hechas por mí, más que todas las analógicas, y también una obra que es de Ajayu, que es una cianotipia original.

Las fotos, que no son copias digitales, tienen hasta mi energía,  porque yo las he copiado desde el revelado del negativo. Están ahí con mi energía. Y van a vivir mucho tiempo ahí  en cajas especiales.

Wara Vargas cargando sus fotos para la entrega oficial a la Biblioteca Pública de New YorkFoto: cortesía

ANA: ¿Y en el caso de fotógrafos latinos o fotógrafos bolivianos, tú serías la primera fotoreportera que has ingresado a esta biblioteca?

W.V: Hay fotógrafos y fotógrafas  de Latinoamérica, pero según Paloma Celis, soy la primera boliviana que tiene ahí sus fotografías.

ANA: Cualquier persona, una compatriota que está en New York quiere buscar tus fotos, seguramente ya están tus fotos codificadas y podría acceder a ellas.

W.V:  Según Paloma Celis, dice que esto está al servicio, obviamente, de la gente, de los investigadores, que buscan saber más sobre la fotografía de Latinoamérica.

Pueden buscar fotógrafas por temas como identidad, o por lo que estén investigando. Y ahí las personas especializadas en esa área les dan nombres. Y cuando ya les dan nombres, pueden a un área donde pueden sacar de las cajas, con guantes, y ver las obras originales.

ANA: Se trata de un hito para tu carrera y para el país. Destaco además el enfoque de género en tu obra. ¿Es difícil abrirse espacio entre los fotoperiodistas en Bolivia, considerando que todavía se piensa en varios espacios que es un trabajo para varones?

W.V: Siento que es una lucha para que a  las mujeres fotógrafas nos tomen en serio. En algún momento de mi vida he sentido que, cuando ya he empezado a estar en periódicos grandes, y he logrado reconocimiento dentro de mi trabajo, es cuando mis colegas y amigos hombre  me han visto como una amenaza. Y nunca han sido agresivos, pero sí había una cuestión muy evidente, que me hacían trabajar mas que a los compañeros hombres. Yo estaba cansada, pero sentía que no les iba a dar el placer de decir que no pudo y se agotaron de intentar agotarme. Y lo peor que les ha pasado es que cuando abrías el periódico decía W ara Vargas, Wara Vargas, Wara Vargas, y se dieron cuenta que ellos estaban en contra de ellos mismos, porque al final yo hacía todo.

ANA: Quienes te hemos visto trabajar en coberturas y hemos tenido el privilegio de realizar reportajes contigo, conocemos de tu altísimo compromiso con la calidad de tus fotografías. ¿Cómo evalúas el nivel del trabajo periodístico y en particular el de la fotografía periodística a nivel de la región y el mundo? ¿Cómo se sitúa Bolivia?

W.V: Me hace feliz ver que hay muchas mujeres ahora haciendo fotoperiodismo y muy buenas. Yo deje de trabajar como  fotoperiodista el año 2018 y me he dedicado más a la fotografía documental. Las dos formas son de mucho compromiso, pero el documental es un compromiso de mucho más tiempo.

Me alegra tener mujeres en el fotoperiodismo y siento que cada vez lo están haciendo mejor.

ANA: Cómo bien lo dijiste, no te quedaste con el fotoperiodismo, has avanzado y haces documentales, profundizas en temas, te das tiempo de trabajar meses e incluso comprometerte quizás un par de años en algunos proyectos. ¿Qué ha implicado?

W.V: Precisamente lo que han seleccionado en la Biblioteca de New York para que sea pate del archivo no viene del fotoperiodismo, viene de la fotografía documental, de la fotografía artística, eso es bueno apuntarlo.

ANA: Es decir que allá valoraron no sólo la calidad fotográfica sino la profundidad del abordaje temático, y seguramente porque también representan temas poco explorados desde la fotografía

W.V: . Siento que en este tiempo no hay foto mala, o sea, la fotografía es como ese reflejo de lo que una persona ve en el mundo. La fotografía que saca un niño es un reflejo de su mundo. La fotografía que saca un adolescente también es un reflejo de su mundo, Y al final es como todos vemos y queremos entender el mundo que vamos fotografiando. Y en este caso, en particular, las fotos que han seleccionado están siendo valoradas por lo que quieren mostrar del mundo, desde mi mundo, desde mi perspectiva.

Las fotos son solo un fragmento de la realidad global que necesita ser contada en este espacio, desde una voz boliviana, porque estamos hablando de historias de Bolivia.

ANA: También se puede rescatar fotografías tuyas relacionadas a la temática ambiental. ¿Consideras que esta conexión que hay entre la mujer, la naturaleza, la conservación de la vida, la cultura, todo aquello?.

W.V: Creo que hay una urgencia de contar lo que está pasando en el mundo y sobre todo en Amazonia, con lo que están pasando las mujeres barranquilleras.

Podemos ver la problemática del oro, pero no entendemos que realmente las personas que están metidas ahí viven en pobreza, y no se están haciendo ricas extrayendo oro, están sobreviviendo con lo que sacan de los desechos de los empresarios que se llevan todo.

ANA: Tus fotos de las barranquilleras muestra otra perspectiva del extractivismo

W.V: Las fotos entregadas a la Biblioteca están intervenidas manualmente con los testimonios de las compañeras barranquilleras y están acompañadas por un QR donde se puede escuchar la voces de Kenia y Abigail, dos compañeras que hablan de su realidad.

Cuando algún día un investigador o investigadora abran esa caja y vean la foto, lo más lindo será que van a poder escuchar las voces de las personas que están en las fotos.

ANA: Muchas felicidades Wara, tu recorrido sin duda no ha sido fácil, pero los frutos que estás recogiendo son dignos de compartir, así como tus anteriores logros y exposiciones en diferentes países del mundo.

W.V: Muchas gracias Jimena.

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