Andrea Kimi Antonelli tiene ángel y toda la suerte del mundo, que se ha aliado con el astro emergente para conseguir su segunda victoria de la temporada, de forma consecutiva. El joven italiano se encarama además al liderato del Mundial, algo que no sucedía desde 2005 para un piloto transalpino (Fisichella en la primera carrera de aquel año). Y es además líder del Mundial, el más joven de la historia en este particular, con 9 puntos sobre Russell y 23 sobre Leclerc, tercero hoy.
No hizo gran cosa para conseguir el segundo triunfo de su vida, salvo una mala salida, y un safety car que le vino de maravilla para colocarse líder tras un accidente de Ollie Bearman.
Pero el chaval de Bolonia, que el año pasado llevaba a sus compañeros del instituto a Imola para verle correr, se empieza a convencer de que puede ser un aspirante a su primer título de F1. Si Toto Wolff hubiera elegido a Carlos Sainz para ese puesto en 2025, el español estaría seguramente en esa posición, pero eso es lo que tiene la F1, donde el coche es el 80% de lo que te sucede un fin de semana.
Tras tomar la puerta abierta, ya nadie le bajó de la primera plaza, se escapó de Piastri como si nada, mientras Russell (cuarto) sufría en el tráfico y era adelantado por un Leclerc que está en su mejor momento. El monegasco muestra otro nivel al de Hamilton y lo seguirá estando el resto del año, con un Ferrari equilibrado que va a ganar carreras, por fín, esta temporada.
La mejor noticia fue la lucha cerrada entre los McLaren, con un Piastri que posiblemente hubiera ganado de no ser por el coche de seguridad en el peor momento. Y eso es lo mejor que le podía pasa al Mundial. Hay tres equipos muy igualados, con seis coches capaces de vencer a lo largo del año y lo deplorable del ‘deployment’, que es como se denomina al despliegue de energía eléctrica, puede quedar ocultado por verdaderas carreras de coches. La de hoy ha sido quizá la prueba de que la F1 puede tener emoción en otra manera. Hay que darle una oportunidad a este reglamento después de lo visto en Suzuka.
El gran derrotado, por segundo día, fue Lewis Hamilton, sexto y rebasado por Lando Norris, que tuvo a tiro el segundo puesto y se fue apagando poco a poco durante la carrera. Ni con estos coches, sin exigencia en curva, es capaz de ser lo competitivo que era hace cinco años y le puede esperar un año especialmente complicado frente a un Leclerc que está en su ‘prime’, sin duda





