EL REQUIEBRO O PIROPO

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por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

Antaño nos legó, no se sabe si inocente o de acción directa, palabras que exigían sacarse el sombrero, para pedir permiso e ingresar en la atención de la mujer, adolescente o adulta.

El requiebro o piropo era una expresión mínima sin pretensión a nada, y no buscaba una respuesta porque era una luz o chispa educada lanzada al aire, para reconocer la belleza o el donaire sin pretender invasión a la distancia de la persona.

Expresar “que lindos hoyuelos” o” que bella sonrisa” se asemejaba a dejar posar una flor en el umbral y seguir de largo sin vigilar la acción, sin reclamar gratitud, menos convertir la belleza en propiedad de uno.

La vez que pregunté a mi madre, que era muy guapa: ¿Por qué te piropean tanto? la explicación fue tan clara como la escribí líneas arriba. Hoy el mundo cambió en una cierta degradación de la costumbre y, lo que era una virtual caricia verbal, se transformó en la mayoría, en una prosaica intención.

Algunos camuflaron el piropo o el requiebro en broma que es sinónimo de irrespeto. Se degradó tanto esa fina galantería como una flor que se marchita y transformaron al piropo o requiebro en abuso e intromisión que no se celebra, sino que establece impertinencia.

Actualmente, con la irrupción desaforada del acoso, comprobamos que el elogio del piropo o requiebro se separa del acoso por una tenue diferencia, como una luz que es la línea del consentimiento, la línea de la libertad, del derecho de las mujeres a caminar sin ser examinadas, interceptadas, perseguidas y hasta valoradas en sus medidas.

El piropo, como decía mi madre, no invade, no persigue, no insiste, menos humilla, ni convierte al cuerpo de la mujer en espectáculo. Por ello, cuando el piropo o requiebro es genuino, no impone, se ofrece espontáneamente y se expresa como se suelta una palabra.

En esta época de elevados decibeles, desconsiderados por cierto, quizá sea oportuno rescatar su verdadero origen y su versión más digna; ésa de caballero antiguo y de respeto moderno.  Esfumo es

En Bolivia se esfumó esa fina galantería y se elige el vocabulario inapropiado rayano en la grosería.


Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA, Derecho Aeronáutico, Interculturalidad y Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Alta Gerencia para abogados, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario en pre y posgrado.

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