El ejecutivo de la Federación de Fabriles, Luis Martínez, advirtió que el incremento del salario mínimo nacional a Bs 3.300 pone en serio riesgo la estabilidad de las fuentes laborales, especialmente en el sector industrial, donde muchas empresas atraviesan dificultades económicas.
Martínez señaló que este ajuste salarial, sin un análisis previo de la realidad productiva del país, podría derivar en reducción de personal, cierre de pequeñas y medianas empresas, así como en un incremento de la informalidad laboral, afectando directamente a los trabajadores que se busca beneficiar.
En la misma línea, la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Tarija (CAINCOTAR) expresó su preocupación por los efectos negativos que tendría el aumento del salario mínimo, considerando el actual contexto económico, marcado por el encarecimiento de insumos, la baja demanda y la falta de incentivos para el sector productivo.
Desde CAINCOTAR se advirtió que el ajuste salarial podría impactar en los costos de producción y en los precios finales de los productos, generando mayor presión sobre la economía regional y nacional. Por ello, tanto el sector fabril como el empresarial coincidieron en la necesidad de que las decisiones salariales sean consensuadas, tomando en cuenta la sostenibilidad de las empresas y la preservación del empleo.





