Ciudadano argentino denuncia incautación, amenazas y pedido de soborno en Aduana Tarija; afirma que lleva cuatro años sin respuesta sobre su vehículo

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El ciudadano argentino Guillermo Ávila relató públicamente la situación que vive con su vehículo, retenido por la Aduana en Tarija desde hace cuatro años, tras el vencimiento del permiso de circulación, un hecho que —según su testimonio directo— estuvo marcado por presiones, amenazas y un pedido irregular de dinero.

Hace cuatro años que tienen mi vehículo porque se venció el permiso, y yo no pude salir ese tiempo porque llegó la pandemia y mi vehículo se rompió”, declaró Ávila, explicando que la emergencia sanitaria truncó su salida del país. El vehículo, dijo, estuvo parado en Camargo casi tres años, periodo en el que buscó repuestos en Argentina para poder repararlo. “Tuve que ir a Mendoza a traer repuestos para hacerlo arreglar y regresarme a mi país con mi familia”, relató, describiendo el esfuerzo logístico que emprendió antes de intentar volver a su hogar.

Sin embargo, en su retorno, aseguró que fue interceptado por funcionarios y personal militar. “Me pilla la Aduana en Tarija y me incautaron el vehículo, eran dos militares y dos de la Aduana y me amenazaron con detenerme y dejar a mi hijo ahí cuando en la zona había helada”, afirmó de forma textual, calificando el trato recibido como violento y humillante. Ávila añadió que le solicitaron un pago irregular para permitirle el paso. “Me pedían plata de unos 5.000 dólares para dejarme pasar, pero yo tenía justo mi plata para llegar a Mendoza donde vivo y al no pagar me decomisaron el vehículo”, sostuvo, señalando que el dinero que llevaba era para garantizar el regreso seguro de su familia a su ciudad de residencia.

El ciudadano también denunció un trato indigno durante el operativo. “Nos trajeron a la Terminal y nos botaron como a perros”, dijo, y agregó que los funcionarios actuaron “como delincuentes”, asegurando que “nos robaron como delincuentes”. En su testimonio directo, afirmó que los involucrados se burlaron de un accidente que sufrió su hijo: “Había un niño que se cayó y se rompió la nariz, y ellos se reían”.

Ávila sostuvo que no recibió información clara sobre el estado actual de su motorizado y que incluso le negaron el derecho al reclamo. “Los funcionarios me dijeron que ya no puedo reclamar nada, que ya es del Estado”, aseguró, y añadió que, pese a haber buscado apoyo institucional, no obtuvo respuestas favorables. “Puse una denuncia en la Defensoría del Pueblo, pero me dijeron que no se puede hacer nada”, relató de forma textual. Asimismo, señaló que en la Defensoría del Pueblo le indicaron que “no se puede hacer nada”.

Finalmente, Ávila explicó que su pronunciamiento también busca respaldo colectivo y solidaridad con otros casos similares. “Yo vengo a pronunciarme en apoyo a mi compañero argentino que está pasando por lo mismo”, afirmó, añadiendo que su presencia pública también responde a brindar respaldo a “mi compañero argentino que está pasando por lo mismo”.

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