El crecimiento urbano sin planificación, la expansión de asentamientos sin base técnica y la ausencia de continuidad vial han generado un desarrollo desordenado que hoy afecta directamente a la calidad de vida de la población. Así lo afirmó Joel Bass Werner, presidente del Observatorio, al advertir que al sobrepasar las planimetrías existentes “hay que hacer un análisis y una auditoría”, debido a que la ciudad evidencia una pérdida de rumbo en su forma y organización territorial.
Bass Werner señaló que, desde la segunda circunvalación hasta el límite de la mancha urbana, la ciudad se expande como una “mancha de aceite”, sin forma definida ni continuidad en las vías. Explicó que la apertura de calles en barrios dispersos y con poca población incrementa los costos de vida, ya que se requieren miles de dólares en alcantarillado, agua potable y energía eléctrica para atender estas zonas.
En ese contexto, el presidente del Observatorio indicó que cuando la población se queja por el encarecimiento de la factura de luz, esto responde a la obligación de ampliar infraestructura, como la instalación de nuevos postes y cableado, lo que termina repercutiendo directamente en la economía familiar. “Se nos está encareciendo la vida, porque Tarija ha perdido el rumbo, no tiene forma”, enfatizó.
Asimismo, sostuvo que la ciudad debería contar con un centro donde se concentren la mayoría de las actividades, con vías que permitan el tránsito sin perjudicar a los demás, situación que actualmente no se cumple. Advirtió también que se está perdiendo la visual urbana y el adecuado uso de los pocos edificios patrimoniales que aún quedan, lo que contribuye a que Tarija deje de ser ciudad.
Bass Werner recordó que anteriormente se tenía mejor transporte público y mejor calidad de vida, pero que en los últimos 20 años la ciudad ha comenzado a desacelerar su desarrollo, llegando a convertirse prácticamente en “un pueblo grande”. Aclaró que esta problemática no es exclusiva de Tarija, ya que todas las ciudades de Bolivia enfrentan problemas similares o incluso mayores.
Finalmente, el presidente del Observatorio remarcó que la situación económica actual está evidenciando las consecuencias de no haber planificado la forma de la ciudad, advirtiendo que este escenario representa uno de los principales desafíos a futuro.





