En Tarija, la picana navideña es más que un plato: es un ritual que cada diciembre llena los hogares de aromas festivos y tradición. Esta vez, la ama de casa tarijeña Elsa Rivero comparte su receta familiar, revelando los ingredientes secretos que, según ella, garantizan una picana realmente inolvidable.
Rivero explica que la preparación parte de una base clásica elaborada con carne de pecho de vaca, pollo por presas, cebolla, zanahoria, papa, choclo, hoja de laurel, pimienta dulce y pimienta en grano. Estos ingredientes construyen la esencia del caldo, aunque —como asegura— “el sabor final depende de los detalles que uno se anima a agregar”.
El proceso comienza con la cebolla picada en cuadraditos, que se sofríe junto a la carne troceada. Luego, esa mezcla se lleva a hervor en abundante agua. En otra sartén se sofríe el pollo, que más tarde se incorpora al hervido principal. A medida que avanza la cocción, se agregan la zanahoria, la pimienta dulce, el laurel, los granos de pimienta y el ají shero cortado en cubitos, ingredientes que aportan aroma, color y un toque tradicional del paladar tarijeño.
El vino blanco se añade al final, pero Rivero sostiene que la verdadera diferencia está en sus “tres claves infaltables”: una pizca de canela en polvo, un chorro de vinagre blanco y media cucharada de azúcar. Estos elementos, usados con precisión, equilibran el caldo, suavizan los sabores y elevan la picana a un nivel especial.
Con estas técnicas y secretos transmitidos de generación en generación, Elsa Rivero reafirma que la picana tarijeña no solo se cocina: se celebra. Cada hogar ajusta la receta a su gusto, pero el encanto está siempre en esos pequeños detalles que transforman un plato tradicional en el corazón de la Navidad.





