El ejecutivo de los trabajadores de EMAT, Mario Vilca, informó que “ayer prácticamente declaramos estado de emergencia”, tras la decisión arbitraria e inhumana tomada por el gobernador Óscar Montes, a través del gerente de SETAR. Según Vilca, esta medida afecta gravemente a la institución y pone en riesgo la estabilidad laboral de los empleados.
El dirigente recordó que “no debemos olvidar que el verdadero artífice del gobierno es el gobernador”, indicando que Montes tiene la última palabra en todas las determinaciones. En ese sentido, pidió públicamente que no se perjudique a los tarijeños ni a la empresa EMAT, la cual ha trabajado durante años para mantener la ciudad limpia y reconocida a nivel nacional como una de las más cuidadas y limpias de Bolivia.
Preocupado por las consecuencias de esta disposición, Vilca afirmó: “No sé a qué está apostando el gobernador, pero lo que está en juego son las vidas laborales de los trabajadores”, advirtiendo que la medida podría llevar a la institución a la quiebra y dejar sin empleo a muchos obreros.
Al ser consultado sobre el impacto económico, explicó que la institución no podría cumplir con sus servicios esenciales, ya que los recursos para operaciones, combustible y salarios dependen directamente de los pagos que hoy están en riesgo. “Antes de tomar esta decisión, el gobernador no consideró la situación real de la empresa”, lamentó.
En cuanto al sistema de pagos, Vilca señaló que el mecanismo propuesto no ha funcionado en otros departamentos del país, donde experiencias similares han fracasado. “La única forma de lograr el cobro es a través de las facturas de SETAR”, enfatizó. Además, aclaró que si bien en su momento hubo un acercamiento con COSSALT, esta empresa no tiene la cobertura necesaria, lo que podría agravar aún más la situación económica de EMAT.





