Emapa ejecuta solo 37,5% del presupuesto, según documentación oficial

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El manejo de las empresas estatales vuelve a quedar bajo la lupa. La detención del exgerente de Emapa, Franklin Flores, por cargos de corrupción, expuso las debilidades de transparencia y la opacidad en la administración de una compañía que maneja más recursos que varias gobernaciones del país. El panorama se torna más preocupante si se revisa su ejecución presupuestaria: de acuerdo con documentación oficial a la que accedió EL DEBER, hasta agosto de este año apenas alcanzó el 37,5%.
La baja ejecución preocupa, más cuando la estatal tuvo un incremento en su presupuesto para 2025. Inicialmente la compañía tenía asignados Bs 3.968 millones, pero esta cifra se elevó a Bs 4.531,7 millones tras modificaciones por más de Bs 563 millones. De este monto, se devengaron Bs 1.698,8 millones y se pagaron Bs 1.554,5 millones, quedando más de Bs 2.800 millones sin ejecutar.
El monto que administra Emapa no solo supera a los recursos manejados por la Gobernación de Santa Cruz (cuyo presupuesto en 2025 fue de Bs 2.164 millones), sino que es similar a la inversión pública asignada a todo el departamento de La Paz (Bs 3.902,07 millones), según el Ministerio de Planificación del Desarrollo.
Al analizar la ejecución presupuestaria de Emapa, el dato más llamativo es la distribución de los fondos: los rubros de importación y comercialización de alimentos presentan un gasto acelerado, mientras que los programas de apoyo productivo y las plantas agroindustriales registran una ejecución casi nula.

Destino de gastos

Los datos muestran la creación o ampliación de partidas vinculadas a la compra de alimentos importados, como harina que inicialmente no tenía presupuesto, pero recibió Bs 451,3 millones adicionales y hasta agosto ya ejecutó el 98,5% (Bs 444,2 millones). En otras palabras, prácticamente todo el dinero aprobado se gastó en importar y comercializar este producto.
Algo similar ocurrió con el rubro azúcar, que tampoco tenía presupuesto asignado en enero, pero recibió Bs 13,8 millones a lo largo del año. La ejecución en este caso alcanza un 93%, es decir, los recursos destinados ya se tradujeron casi completamente en compras y pagos.
En conjunto, estas dos partidas absorbieron más de Bs 457 millones, es decir, casi un tercio de todo el gasto de la estatal en los primeros ocho meses del año.
Los datos también revelan un estancamiento en la aplicación de fondos. Por ejemplo, el programa de apoyo a la soya, con Bs 83,2 millones presupuestados, solo ha ejecutado un insignificante 0,55%; la asistencia para el sector carne, que cuenta con Bs 86,3 millones, está peor con apenas un 0,15% de ejecución.
La situación es similar en cultivos específicos, ya que el apoyo a la papa en Chuquisaca, con Bs 889.750, muestra un 0,44% de ejecución, y el programa de la Quinua, con Bs 1,36 millones, solo ha utilizado el 0,79%.
Los fondos para el apoyo directo a la producción de arroz, maíz y trigo suman en conjunto más de Bs 56 millones, pero la ejecución de este paquete no superar el 7%. Este bajo nivel de ejecución pone en duda la capacidad de gestión y la prioridad real que se le está dando al impulso de la producción de alimentos en el país.
Asimismo, varias plantas industriales de Emapa registran ejecución nula o mínima, pese a contar con recursos asignados y una alta cobertura mediática por parte del propio Estado
Un claro ejemplo son: la planta de papa Incahuasi en Chuquisaca (Bs 8 millones) y la planta de hortalizas en Santa Cruz (Bs 6,7 millones) no ejecutaron un solo boliviano.
Lo mismo ocurre con la planta de granos en Pailón (Bs 11,9 millones) y proyectos piscícolas en el Lago Titicaca y la Amazonía, con presupuestos de más de Bs 15 millones y ejecución cero.

Fuente El Deber

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