El alcalde de Tarija, Johnny Torres, advirtió que el municipio enfrenta una situación económica extremadamente difícil, similar a la de la mayoría de los municipios del país. Señaló que los recursos disponibles para inversión son muy limitados, fluctuando entre 3 y 20 millones de bolivianos, y que gran parte del financiamiento proviene de cooperación externa y créditos municipales.
Torres explicó que, sin estos recursos adicionales, muchas obras y proyectos en Tarija se habrían paralizado. “Si no hubieran sido los créditos y la cooperación externa, realmente la ciudad se hubiera paralizado por completo”, afirmó, destacando inversiones en la segunda circunvalación, la planta del matadero industrial y el centro de salud de Fátima, así como el asfaltado de 550 cuadras en la ciudad.
El alcalde detalló que la mayoría de los materiales y mano de obra utilizados provienen de Tarija, con excepción del fierro, y que estas obras generan un movimiento económico local significativo. Sin embargo, también reconoció retrasos en la adjudicación de camiones para EMAT, actualmente en proceso de licitación.
Torres enfatizó que la obra pública es el motor de la economía local, y que la falta de inversión del gobierno nacional ha profundizado la crisis. Recordó que el presupuesto de inversión en 2015 era de 1.000 millones de bolivianos, mientras que en 2025 apenas alcanza los 15 a 20 millones, evidenciando una diferencia brutal. “Esto hace que haya una crisis económica muy fuerte”, concluyó.





