Solo podía ser él. Monza, la pista mágica, parecía una fiesta destinada a Ferrari, símbolo del Gran Premio de Italia, o McLaren, el gran dominador de la Fórmula 1 2025. Pero Max Verstappen, el piloto de carácter, talento y determinación mayor de la edad moderna, obró otro milagro en el Parco lombardo. Saldrá primero tras una pole (1:18.792) de antología, una que le dispara ante la colección de favoritos que no estuvo a su altura.
La sesión de clasificación de la Fórmula 1 más rápida del curso, con solo seis frenadas en casi seis kilómetros de circuito, estuvo a la altura. Monza estalló al ver a Leclerc con el mejor crono, McLaren emergió cuando parecía complicado, pero Verstappen sacó su martillo. No será campeón del mundo, pero es el que vale pagar una entrada. En carrera su ritmo dirá, aunque tiene la posición preferencial en una carrera donde no existirán las mismas estrategias arriesgadas del 2024. Será solo una parada en boxes sí o sí.
Verstappen fue un cañón desde el primer sector, el de la recta interminable de inicio. Encontró los 18 con un ataque total y Monza, que había gritado, se quedó con las ganas. Más todavía cuando McLaren resurgió con los cronos de Norris y Piastri (2ºy 3º), pero Verstappen tenía mejora guardada. Un puñetazo de talento, ambición y nivel. Solo lo podía hacer él.
En carrera deberá defenderse como pueda. De los McLaren, que tenían algo más al final pero quizá no eran el coche arrollador de otras ocasiones. Y de una Ferrari que no entró en una posición soñada tras ver a un Leclerc sin mejora. El motor corre, Charles arriesga, pero no son un favorito. Un podio es una posibilidad, lo demás se antoja complicado.





